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A un año del Mundial, la Copa Confederaciones entregó muchas lecciones en la parte futbolística que los técnicos involucrados no podrán olvidar.
Por ejemplo, Vicente del Bosque debe estar meditando seriamente si puede seguir jugando con un solo volante de marca cuando ya casi todos los rivales de altura han encontrado la tecla para anular el fútbol español. Nigeria por pasajes, Italia largo tiempo y Brasil todo el partido reiteraron que cercenando la conexión Xavi-Iniesta y descargando rápido en los contragolpes hacia las bandas se consigue atacar fácilmente al campeón mundial y hacerle mucho daño. La “trampa”, encerrar a Iniesta y Xavi y hacer una presión alta en la salida del balón, termina obligando a los ibéricos a tirar pelotazos y salirse de su molde. Y mucho más cuando no hay un buen estado físico y España llegó desvencijado al partido final por lo que jugar con un solo volante de marca termina siendo una osadía y una pérdida del equilibrio. Del Bosque también debe haber aprendido la lección que Arbeloa es un jugador vulgar y sin nivel al que no puede seguir dándole oportunidades. España sale del torneo lleno de dudas sobre el módulo y el nivel de algunos como Xavi, tan venido a menos en el Barça y en la Roja. Y Xavi es el principio y fin para lo bueno y para lo malo.
Scolari también sacó sus lecciones, y ellas parten del manejo de sus dos volantes de marca. Brasil, a diferencia de España, se hizo muy sólido con la presencia de Paulinho y Luiz Gustavo, dos mastines en la marca, durísimos y técnicos. Y si encuentran un árbitro complaciente con el local, pues ellos se regodean en su festival de faltas. Cortar y lanzar, dándole la pelota a Neymar y confiando que Fred sea el encargado de certificar en la red las maniobras. Brasil no brillará, pero será difícil ganarle, porque este triunfo le da confianza al técnico y a su ideal táctico. Scolari le ganó de lejos la partida a Del Bosque, pero también sabe que necesita encontrar a alguien que elabore mejor en el medio y tenga más trascendencia en su juego que Oscar y Hulk.
Prandelli, el técnico italiano, se va muy tranquilo. Lanzó a De Sciglio, Astori, Maggio, Candreva y Diamanti como para mostrar que viene una nueva sangre que será comandada por el talentoso Pirlo. La base juventina ya tiene compañía y la nueva azzurra pisa duro y con paso certero.
La Copa Confederaciones dejó claro que el Mundial será muy duro por los viajes, temperaturas, presión en el campo y en las tribunas, y que la parte física va a jugar un papel trascendental.