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Lecciones de Champions

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Nuevamente está de moda el debate sobre la posesión de la pelota. La semana de Champions, con el empate del Chelsea en el Vicente Calderón y la victoria del Real Madrid sobre el Bayern en el Bernabéu, puso el tema en la palestra y, por supuesto, cada cual tiene sus verdades y sus puntos de vista.

Chelsea se olvidó totalmente de la pelota y del arco rival. Fue un equipo ultradefensivo, sellando su portería con cinco volantes dedicados a cerrar espacios, marcar, presionar, dándole el balón al Atlético para que los colchoneros levantaran mil centros que fueron repelidos por los centrales ingleses. Jamás tuvo transiciones al ataque, nunca cambió el chip y su módulo fue defensa a ultranza. ¿Es válido? Por supuesto, cada cual busca el resultado como más le conviene, como más le gusta. A Mourinho ese fútbol ya le ha dado resultado con el Inter y con Oporto y a él le gusta que le elogien sus “virtudes tácticas”, defenderse y defenderse. En la medida que consiga el botín final será válido; juega en el sutil límite entre el técnico “cagón” y muerto de miedo y el “genio de la táctica”.

Es mucho más válido lo que hizo el Madrid de Ancelloti que, sapiente de la potencia del Bayern en el manejo del balón, se encerró, lo esperó, le dio la pelota, pero tuvo la gran visión de cambiar el chip y montar varios contragolpes veloces, inmensos, que culminaron con un magnífico gol de Benzema y dos opciones inexplicablemente dilapidadas de Cristiano y Di María. Tan sólo en el segundo tiempo el equipo merengue salió a pelearle la pelota 20 metros más arriba al Bayern y por momentos se la quitó y se la escondió.

El Atlético no sabe tener la pelota porque fue diseñado y concebido para jugar como lo hace el Chelsea o como interpretó el Madrid el juego del Bernabéu: defendiéndose y contragolpeando, por eso cuando los de Londres le entregaron la bola, tuvieron tantas limitaciones.

En cambio, el Bayern jugó a lo suyo, pero careció de inspiración, tuvo desempeños individuales muy bajos —Ribéry, Mandzukic, Boateng, Schweinsteiger— y cuando la posesión no viene acompañada de profundidad, desmarques, movimientos en ataque, termina convirtiéndose en simple “pasadera de la pelota”, como sostiene Beckenbauer.

Pero nunca podrá desdeñarse, ni olvidarse, ni controvertirse que la posesión también da resultados. El campeón mundial y doble campeón de Europa, la selección de España, el mismo Bayern y el Barcelona así lo atestiguan.

¿Cómo se jugará el Mundial? Serán muchos más los que intenten hacer lo del Real Madrid que lo del Bayern y algunos chicos jugarán al estilo Chelsea. Vámonos preparando: será el Mundial del contraataque.

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