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Más “fair play” (2)

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En Argentina también se “chuza” y después se filtra a los medios.

Todos sabían que Grondona era el capo de todos los capos en materia de corrupción dirigencial del fútbol. Y como terminó siendo muy afecto al gobierno de la señora Kirchner, que le dio millones y millones de dólares para su programa “Fútbol para todos”, la oposición le reservó una pequeña sorpresa: le chuzaron sus teléfonos y de esa interceptación se conocieron detalles asquerosos de la forma en que se maneja el fútbol en el continente.

Por ejemplo, se filtró que le había dado orden a su lugarteniente en materia arbitral Abel Gnecco para que pusieran a Carlos Amarilla como juez de un partido entre Corinthians de Brasil y Boca Juniors. El resultado fue favorable a Boca y Amarilla cumplió bien el encargo, anuló una jugada legal a “Timao” y convalidó un gol ilegal a Boca. Es decir, trabajo perfecto.

Todos sabían que Amarilla formaba parte de un grupito de jueces a los que les dicen “los mandaderos”, árbitros que cumplen meticulosamente órdenes de los capos para favorecer a determinadas instituciones o países en algunos partidos. Amarilla y su juez de línea Rodney Aquino, quien estaba nombrado en Chile como juez por la Asociación paraguaya, fueron desvinculados tras la filtración de las conversaciones de Grondona. No podía ser diferente.

Empero, acá en Chile sigue como presidente de la comisión arbitral de la Confederación Ricardo Alarcón, el que nombró a Amarilla para ese partido y para muchísimos más, el que dirigía a los “mandaderos”, por lo que la pregunta no puede ser sino una sola: ¿hasta cuándo este corrupto de Alarcón seguirá digitalizando y manipulando el arbitraje suramericano? Alarcón reemplazó al brasileño Abilio de Almeida y ese era el peor de todos, un bandido en toda la extensión de la palabra. Otro ejemplo de fair play.

Y qué tal el caso de Jara, quien agarró las posaderas a Cavani y le hizo expulsar. Reincidente comprobado, Jara sigue en la Copa y no se le hace un juicio extrarrápido y no se le castiga de oficio sencillamente porque forma parte del equipo local. Por menos, un mordisco a Chiellini, Luis Suárez sigue purgando una terrible condena. ¿Qué es peor, un mordisco o meterle un dedo al ano a un rival? El mordisco es producto de una reacción, lo otro es premeditado y alevoso.

Pero esta Conmebol carece de ética, moral, respeto y credibilidad tras los indignantes casos de sus máximos dirigentes que afectan a toda la cúpula directiva. ¿Con qué cara van a sancionar si esta entidad alberga a los Léoz, Texeira, Grondona, Figueredo, Esquivel y otras flores del pantano?

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