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Carentes de cuerpo y contenido resultaron las disculpas que brindó el presidente de la Federación, Luis Bedoya, sobre el paupérrimo nivel de los próximos rivales de Colombia de cara a la Copa América.
Carentes de cuerpo y contenido resultaron las disculpas que brindó el presidente de la Federación, Luis Bedoya, sobre el paupérrimo nivel de los próximos rivales de Colombia de cara a la Copa América.
Cuando todos tenían su calendario armado, cuando en Suramérica ya se conocían los rivales de todas las selecciones, el titular de la Federación seguía escondido en su mutismo, hasta que al final soltó la brillante “perla”: nuestros encumbrados y poderosos rivales serán Baréin y Kuwait. Algo así como el Deportivo Tapita y el Atlético Pichurria. Rivales sin historia, sin nombre, sin presente y sin futuro.
Dijo entonces Bedoya, cada día más lacónico, autista y soberbio, que lo importante era “reunir la selección, que estuvieran juntos”. Disculpa carente de sentido, porque para hacer una reunión de amigos no hay que ir hasta una Arabia de esas, y si lo que quería era confraternizar, pues se juntan en Paipa y listo.
Los adversarios escogidos por Full Play, los corsarios que manejan el calendario de la selección con la anuencia y beneplácito de Pascual Lezcano y Pékerman, lo único que tienen es petrodólares para llevar a rivales selectos a jugar por allá. Lo han hecho Brasil y Argentina, que también entregaron su alma al diablo. No son rivales para medir un potencial, no tienen jerarquía para que el técnico vea jugadores, carecen de juego para intentar hacer variantes tácticas. Sólo tienen petrodólares y Bedoya, ahora convertido en dirigente de nivel Fifa, como a sus congéneres de la corrupta entidad que rige el fútbol mundial, sólo le interesa el billete.
Desde el Mundial se ha jugado con Canadá, El Salvador y ahora se hará contra los del medio oriente. Cuatro partidos perdidos por obra y gracia de un calendario mal planificado, por la voracidad económica de Bedoya y sus amigotes de Full Play, convertidos hoy por hoy en los dueños de la selección. Algún día explicará Bedoya sus relaciones con esos piratas, cuál es el motivo por el que ha prostituido el calendario internacional de Colombia, por qué siendo terceros según la Fifa la selección se foguea con equipuchos, con equipos de media petaca, por obra y gracia de su falta de gestión, de su limitado poder en el manejo de la agenda.
A Bedoya lo ratificarán, aplaudirán su gestión económica, le lloverán vítores por su eficacia para by SavingsApp»>conseguir dinero, pero otros, que no tenemos voto ni poder, le diremos, así se moleste y se ponga muy furioso, que su gestión es de regular para abajo, que no todo en la vida es un balance bien maquillado, lleno de números negros cuando en muchos aspectos el rojo es evidente.