Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Con Juan Carlos Osorio no hay lugar para la indiferencia. Para unos, el técnico risaraldense es un adelantado, y para otros es un buen motivador y hasta un “recreacionista”, como alguno en forma osada se atrevió a denominarlo.
El debut mexicano en la Copa América sirve para alimentar la eterna polémica que acompaña a Osorio por donde pasa. Su equipo ganó 3-1 a Uruguay y plasmó un magnífico primer tiempo, con una exhibición de fútbol moderno, audaz, donde se vio la mano de un técnico versátil, lleno de variantes y con una concepción táctica diferente.
México tuvo un desorden general, pero muy bien organizado, y no es un simple retruécano. En la concepción de Osorio, el tricolor azteca derrochó ductilidad táctica: laterales cruzando la cancha en diagonal, relevos con delanteros, solidaridad en el fondo, volantes incrustados en posiciones defensivas, desdoblamientos por las bandas. Fue un carrusel difícil de analizar, pero todavía más difícil de controlar, como lo sufrieron los uruguayos en la etapa inicial. Un equipo mexicano lleno de sorpresas en el posicionamiento de sus jugadores en la cancha y en el desarrollo de la idea del técnico en el campo.
Osorio no puede ser llamado “revolucionario” por su concepción del fútbol, pero sí es un técnico diferente al que le gustan las rotaciones en la plantilla, que estudia los adversarios hasta el más mínimo detalle, que aprovecha las deficiencias del rival y que confía en que, si sus jugadores le creen y le siguen la cuerda, el resultado será favorable.
Gustó México en su debut, más allá de que durante veinte minutos del segundo tiempo, con un hombre menos en el campo, los uruguayos hayan logrado emparejar el trámite y la pizarra con algunos movimientos de Tabárez. Dejó clara la semblanza de que será uno de los protagonistas de la Copa Centenario.
Osorio sufre en México el enfrentamiento de las grandes cadenas de televisión, Televisa y TV Azteca. Como es un técnico cercano a los de Televisa, la prensa del otro bando no escatima detalle para darle palo. Hasta ahora toda crítica parece injusta, porque los números avalan una magnífica tarea y un rendimiento superlativo.
Osorio está navegando con viento y resultados a favor en un país donde es muy difícil trabajar, porque el nacionalismo se desborda y porque, sin tener los grandes jugadores que ellos pregonan, los mexicanos siempre creerán que deben estar en las finales.
En el debut, Osorio y su concepción de la selección mexicana gustaron mucho.