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Vender 375 mil camisetas oficiales en cinco días es una clarísima muestra del impacto mediático que causó la firma del contrato por parte de James Rodríguez con el Real Madrid.
Si Florentino gastó 80 millones de euros por un chico de 23 años, lo tiene todo calculado en materia financiera y ya empieza a ver los frutos con la venta de las elásticas blancas. James, un muchacho discreto, sencillo y bien comportado, encaja perfectamente en la imagen de “galáctico” que tanto gusta a Florentino. No solo es un muy buen jugador, sino que tiene los otros elementos del “glamour” especial que enamoran a Pérez. Una esposa bonita, que encaja perfectamente en la imagen de las damas de honor de las estrellas madridistas; un chico simpático al que se le puede montar en todo tipo de operaciones de mercadeo, una conducta irreprochable pues hasta el sol de hoy James no ha dado una sola palabra para criticarle sus actuaciones en publico o en privado.
Ese bello castillo que viene fabricando Florentino tiene que verse representado en la cancha. Algún veterano madridista decía en estos días que esperaba que James no fuese la segunda versión de Kaká, también un caribonito, buen jugador, conducta impecable dentro de su credo religioso, pero que en el terreno nunca pudo justificar los 70 millones de euros que Florentino invirtió en ese ícono mediático.
El primer problema que encontrará James es su técnico Carlo Ancelotti. El italiano tiene fama de ser caprichoso y, aunque respeta las decisiones de sus patrones, no siempre hace caso a sus recomendaciones. Así fue en el Milan con Berlusconi, en el PSG con el jeque, en el Chelsea con Abramovich, y así ha sido en el Madrid con Florentino.
Pérez le llevó el año pasado a Ilarramendi y a Isco, por quienes pagó setenta millones de euros. Ninguno de ellos jugó seguido y fueron costosos suplentes para Carlo.
Ancelotti no pidió a James, que esté bien claro, y prefiere a Di María, a quien venderán para financiar la operación del colombiano. Mal punto. Y el mismo italiano ha dicho que James es un “jugador muy joven”. Mala cosa, si ya lo encasilló en el rubro de novato y con “ya tendrá su oportunidad” el tema puede llegar a complicarse.
El que tiene que encontrarle el puesto y montar el esquema es el técnico, para eso le pagan. James tiene que “romperla” de entrada y ganarse un puesto en la titular de Ancelotti. En el corazón madridista ya lo consiguió. Esas 375 mil camisetas lo demuestran. El contrato es una cosa, el campo es otro cantar.