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Pizzi, el viajero

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Juan Antonio Pizzi, santafecino, modelo 68, sabe dónde se levanta pero no sabe dónde se acuesta en el mundo del fútbol.

Un auténtico trotamundos, su recorrido como jugador lo llevó a vestir variopintos colores. Desde la blanca y roja de River, hasta la blaugrana del Barça, pasando por León, Rosario, Tenerife, Valencia y Oporto. Demasiados países que le impiden tener un arraigo, un sentimiento de pertenencia, pero que lo convirtieron en un profesional del fútbol.

Siendo jugador perdió un riñón en un choque con el arquero argentino Roberto Bonano, pero eso no impidió que fuese nacionalizado español y jugara la Euro del 96 y el Mundial del 98 con la selección española.

Su carrera como técnico lo ha llevado también a desandar los pasos y dirigir en Argentina, México y Chile. En Colón, San Lorenzo, Rosario, La U. Católica, Valencia y León, entre otros, el Macanudo ha vertido toda la experiencia personal y el conocimiento futbolístico que le dejan tantos años de rigor profesional.

Pizzi acaba de salir campeón de América volcando conocimientos y dándole un auténtico repaso táctico a Gerardo Martino en la final. Lo primero que hizo fue montarle una “jaula” a Messi, como en su momento lo hicieron Simeone y Mourinho. Marcaje escalonado, doblajes permanentes que obligaban a Lionel a intentar saltar vallas de tres y cuatro jugadores. Primero lo tomaba Vidal, luego lo recibían Aranguiz, Díaz y Beausejour. Tuvo la fortuna de que Martino jamás entendió el partido, como tampoco lo había leído en Santiago, y con su estatismo ayudó para que Messi fuera inutilizado en un 50 % de su rendimiento.

Además le dio salida a Chile por las bandas, con Isla y Fuenzalida en la diestra y Beausejour en la izquierda. Les puso delanteros permanentes a los defensores argentinos y Sánchez y Vargas taparon la salida desde el fondo de Argentina.

Pizzi acertó en sus movimientos, leyó el partido, descifró a Argentina y potenció a su equipo en lo colectivo. Argentina siempre intentó ganarlo desde lo individual, Chile desde la noción táctica-colectiva.

No fue fácil encontrarle el camino al elenco austral. Combinar a Bielsa con Sampaoli, conjuntar el vértigo vertical del Loco con los momentos para pensar y elaborar de Sampaoli. Pero acertó y los primeros 20 minutos de Chile contra México, Colombia y Argentina fueron una demostración de la intensidad, presión, juego directo y punzante que propuso siempre Bielsa y después, cuando ya tenía los resultados, venía el concepto de toque y buena distribución de espacios.

Chile, el campeón, juega bien, es un muy buen equipo con grandes valencias en lo físico, lo técnico y lo táctico. No depende de nadie, tan sólo de su juego y de la idea que trajo el trotamundos Juan Antonio Pizzi.

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