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Con un recorrido perfecto, 12 de 12 disputados, el Cali que dirige Leonel ya esté en las finales. Y con una magnífica marcha, el Nacional de Osorio tiene todo a su favor para ser el rival de los azucareros por el título. Y todo antes de tiempo. Esta vez no hubo margen para sorpresas y la última fecha será de mero trámite en todos los campos para ratificar un concepto vertido hace días: los cuadrangulares están mandados a recoger como fórmula para definir campeonatos. Con su llegada a la final y con el desfondamiento de Millos y Santa Fe, Cali tiene todo listo para llegar a Copa por reclasificación.
Los dos equipos sorprenden por la condición físico-atlética que muestran, lo que les permite desarrollar una desbordante presión en todos los sectores de la cancha. El fútbol moderno se rige por ese parámetro del pressing y depende de dónde logres ejercerlo, alto, bajo o en el medio, sacas beneficios y consigues la intensidad de juego que se requiere para hacer colectivos con desdoblamientos o repliegues, es decir, para manejar las transiciones ofensivas o defensivas.
Nacional y Cali parten de la premisa de mantener el arco cerrado y por eso montan bloques defensivos sólidos. En Nacional, partiendo de la idea de los laterales-volantes, es difícil pasar por la montaña de ocho hombres defendiendo. Pero, desde arriba, ejercen presión en la salida con balón del adversario. En el Cali el bloque es de siete hombres y también marcan al inicio de la jugada adversaria. Después, tanto Osorio como Leonel intentan agrandar la cancha con partida de marcapuntas en el Cali y desdoblamiento de “carrileros” en Nacional. Cali tiene dos para pensar, Camacho y Lizarazo, mientras que en Nacional Sherman lleva la batuta y cuando el pequeño no juega se siente su ausencia, pues falta talento.
La gran ventaja de Nacional está en el área. Jéfferson y Ángel aportan llegada y remate. En el Cali asusta la soledad de Romero.
Será una buena final donde Cali tiene la posibilidad de manejar un poco la nómina y llegar más descansado, su plantilla básica es corta, mientras que Osorio y Nacional con sus rotaciones tienen un tinte de frescura física que llama la atención.
Lo mejor es que será una final con olor a definición y sabor de público. Estadios llenos que avalen el espectáculo. Lo otro, finales con equipos de garaje y sin publico, son para olvidar…