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Los amantes al fútbol-fútbol, al juego, a la táctica y la estrategia, al discurrir de la pelota en movimientos colectivos y en apariciones individuales, gozan con las fases claves de la Liga de Campeones de Europa. Allí, en el mejor torneo del mundo a nivel de clubes, se conjugan el agonismo y la intensidad europea con la técnica y la calidad suramericana. Los mejores jugadores del planeta ofrecen sus mejores pinceladas para conseguir que algunos choques sean una auténtica obra de arte.
Y, por supuesto, hay partidos de partidos, equipos de equipos y no todos los que se vieron durante esta semana son dignos exponentes de la Champions, pues alguno se tiene que colar.
Será muy difícil que en la actual edición de la Champions no salga campeón un equipo inglés. Ya clasificaron a la siguiente ronda Arsenal, Manchester United y Chelsea, y el Liverpool llega el próximo martes a San Siro montado en un 2-0 que será muy complicado de remontar para el Inter de Milán. Es decir, tres fijos y uno con más de medio tiquete. De ocho equipos en cuartos, cuatro serán ingleses, razón suficiente para pensar que la Champions versión 2008 tendrá acento inglés.
Es el justo premio a la mejor liga del mundo. Porque así como los buenos aficionados esperan la Liga de Campeones para deleitarse, durante los fines de semana también se esperan con ansiedad los partidos de la liga inglesa, por su magnifico nivel, por su intensidad, por el orden, por la organización y seriedad. En Inglaterra se juega al fútbol, no se tiran al piso, no se piden faltas que no son, no se bota la pelota a la tribuna, los partidos son, en su gran mayoría, intensos y con goles. Existe un respeto total al aficionado que paga su boleta, los protagonistas responden en la cancha y los árbitros parecen equivocarse menos que en otros países. En España los errores a favor del Real Madrid y el Barcelona son vergonzosos. Y en Italia, bueno en Italia ya se sabe cómo es el tema arbitral, recuerden a Moggi y a la Juve… y ahora al Inter y los errores visibles a su favor.
Y en Inglaterra es un auténtico espectáculo ver el Arsenal de los jóvenes que el mago Arsene Wenger ha logrado confeccionar. Qué equipo tan solvente, práctico, lírico por momentos, espectacular en otros pasajes, que maneja las transiciones como ningún otro lo hace en el mundo, con jugadores como el joven catalán Cesc, todo un crack, como el potente y efectivo Adebayor, el magnetismo del bielorruso Hleb, en fin, que no hay jugador malo en ese equipo que es una fuente de alegría y buen fútbol.
Y qué tal lo que es el Manchester United de Fergusson. Qué potencia ofensiva, qué ambición goleadora, qué espectáculo es ver juntos a Rooney, Tévez y Cristiano Ronaldo, con una ambición desmesurada para ir al frente y marcar goles. Esos tipos tienen el arco enemigo clavado en la frente y en cada partido dan un recital de diagonales, movimientos ofensivos de entrada y salida, apertura del campo.
Será difícil que la Champions no la gane un equipo inglés. Se puede dar, es cierto, pero lo más justo para el fútbol es que la mejor liga del mundo, la más espectacular y atractiva, donde se está viendo el mejor fútbol del planeta, la respetuosa y seria liga inglesa, corone un equipo como campeón. Y entre todos, Arsenal y Manchester United se llevan las palmas.
Qué tipos para jugar bien al fútbol y qué espectáculo es deleitarse con lo que hacen. Eso sí es fútbol.