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Ganó Blatter. Perdió el fútbol transparente y honesto que los amantes del deporte más popular del planeta desearían tener.
Blatter fue reelegido por quinta oportunidad gracias a los votos de África, Asia, Oceanía y otros países de confederaciones comprometidas en la suciedad y la porquería que acompañan actualmente el balompié.
Lamentablemente el príncipe jordano que enfrentó a Blatter carecía de historia y predicamento para derrotar al octogenario suizo que ha hecho de la FIFA una caja de Pandora donde brincan alegremente las ratas, cucarachas y otros especímenes peligrosos y nocivos. El proceso abierto en Estados Unidos llegó demasiado tarde, cuando no había posibilidad de poner en carrera un candidato realmente opcionable, alguien con talante y nivel para competirle a la maquinaria del suizo.
Producen risa en primera instancia, después estupor y finalmente indignan las declaraciones del capo mafioso que preside la FIFA cuando se declara inocente y prácticamente dice que todo fue a sus espaldas, como aquel expresidente colombiano que no vio entrar las maletas llenas de dólares provenientes del cartel de Cali para su elección. Afirmar que está exento de responsabilidad y que esto no debe suceder resulta tan ridículo como incomprensible y pone la imagen de Blatter en un dilema: o es un redomado mentiroso, farsante, un capo mafioso que se burla de todo el mundo y hace lo que le da la gana, o es sencillamente un bobazo al que le roban en sus narices y no se da cuenta de lo que pasa.
El proceso abierto en EE.UU. también trae otras lecciones cuando arrestan y piden en extradición a siete poderosos dirigentes, entre ellos dos vicepresidentes de FIFA, y Blatter permanece incólume en el cargo. Recuerda a otro expresidente al que le encarcelaron ministros, secretarios privados, jefes de seguridad e inteligencia, su primer anillo de seguridad, al segundo le tocó asilarse y huir y el tercero está bajo investigación, pero a él, el capo de todas las maniobras, no le pasó nada.
Estados Unidos tan solo ha dado el primer paso y no llegó a la verdad del tema realmente fuerte y donde más dinero se movió: las sedes de Rusia y Catar, en esas llovieron millones y millones de petrodólares, y esta historia apenas esta empezando. Queda también por ver el efecto dominó del Fifagate cuando se estudien los casos locales y concretamente en Colombia se conozcan los manejos de Copa América, Mundial Sub-20,patrocinios de la selección de Colombia, asociación con los bandidos de Full Play y de Traffic para el calendario internacional de partidos de la selección, ventas de los torneos profesionales. Solo queda recordarles que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar…