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Casi siempre ha sido un auténtico acertijo encontrar las alineaciones de Pékerman. El técnico suele reservar los nombres y algunas veces tiene extrañas combinaciones, casi nunca juega a la convencional lógica de aficionados y periodistas, por lo que averiguar quiénes juegan es una encrucijada. Está en todo su derecho; al final de cuentas, el técnico es él.
Pero esta vez, contra Bolivia en La Paz, es más fácil pegarle al baloto que adivinar la formación inicialista, porque no hay señales, no hay indicios, la convocatoria está llena de nuevos nombres y el argentino no ha dado la menor orientación sobre sus intenciones.
Lo primero es el plan de juego. Ya Uruguay ganó en La Paz y parece obligatorio para Colombia, si quiere recuperar la memoria en la tabla de posiciones, vencer a los bolivianos. En la altura no se debe jugar a lo largo sino a lo ancho, con largas secuencias de posesión, con un equipo compacto y corto entre línea y línea. Como diría Sacchi en las gloriosas épocas del Milan, un “equipo breve”. La tendencia a juntarse y tener la pelota obliga a suspender las salidas alocadas al ataque, los piques innecesarios que desgastan físicamente. Un pique de cincuenta metros puede significar que ese jugador quede exhausto durante cuatro minutos para recuperarse. Allá arriba es necesario pegarle en la media distancia y evitar que el adversario, que maneja mucho mejor la pelota en el aire de La Paz, remate desde afuera.
Ospina no tiene discusión, tampoco Arias y Jeison Murillo. Queda por definir el segundo central entre Óscar Fabián Murillo y Tesillo. Y es preferible Farid Díaz por la izquierda: más marca, más conocimiento y experiencia en el puesto y un buen momento técnico.
Y a partir de allí, a tomar decisiones. Aguilar y un volante joven, Celis-Cuellar-Pérez. ¿Torres y Aguilar o Torres con uno de los jóvenes? Todas las combinaciones en la previa son válidas, todas aguantan análisis, todas dependen del chequeo médico-fisiológico de los jugadores.
Y después, James titular, inamovible allá arriba, o reservarlo para Barranquilla y jugar con Cardona, que tiene mejor media distancia y actúa más seguido en altura. Y Cuadrado e Ibarbo por los costados, para tapar salida de laterales. ¿Bacca solo en punta o Bacca acompañado de un goleador de altura como Dayro Moreno? De pronto un delantero por fuera, rapidito, como Marlos o Quiñones.
Conjeturas, todas son posibilidades. El único que puede tener el equipo en la cabeza es Pékerman y lo único que se espera es que acierte y le pegue al perrito. Esos puntos son necesarios y para conseguirlos hay que mejorar mucho el rendimiento.