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La razón, para ordenarse en la cancha: no regalarse, trabajar con el overol puesto un partido muy difícil ante un buen equipo, un colectivo que sabe jugar bien al fútbol y que también tenía temor a Colombia. Por eso, los dos equipos se cuidaban de no equivocarse en la entrega para evitar una transición veloz a espacios abiertos. Mayor posesión de los africanos. Mayor velocidad y salida colombiana. La pelota de ellos, los espacios para Colombia, que tuvo una gran opción despilfarrada por Teófilo Gutiérrez.
Inteligente y bien planificada la doble “trampa” que tendió Pékerman a Yaya Touré en el mediocampo. Hombre en la zona, alternado entre Sánchez y Aguilar, dependiendo del sector por donde llegara Yaya. Dio resultado pues las maniobras se diluyeron y Touré, “enjaulado”, no pudo conectarse con Gervinho. La entrada de Gradel por Kalou fue una declaración de temor por parte de Lamouchi, quien renunció a un atacante puro para meter un volante mixto.
El estilo apareció cuando el osado José Pékerman dio carrete a Juan Fernando Quintero. Vaya pelado, juegue su fútbol y lléveme el equipo. Y Juanfer entró con el desparpajo irresponsable del que no tiene nada que perder y mucho que ganar para darle orden, fútbol, toque y llegada a Colombia. James Rodríguez, quien jugaba muy bien, encontró un socio y la selección se creció. Vino entonces el fútbol de Colombia, pelota al pie, toque por las bandas , triangulaciones.
Increíble el gol de James. Le ganó a Drogba en el salto, quince centímetros más alto, en el primer palo. Si hoy te dicen que James va a marcar de cabeza ganándole a Drogba, la respuesta es no, eso no es posible. Pues sí, lo hizo y todo el país lo celebró. Y en el segundo, James volvió a hacer lo que no sabe y ‘robó’ una pelota saliendo del fondo a Costa de Marfil. Gran definición y fin del estilo.
La épica, para aguantar el resultado, porque con el viaje de James a la izquierda se acabó la marca y Aurier se convirtió en un levantador de peligrosos obuses desde la derecha, buscando a Drogba. Ya no estaba Ibarbo, quien hizo tarea táctica en el primer tiempo cerrando ese carril a la subida del lateral marfileño. Y aparición de Mario Alberto Yepes, maestro de la épica, corajudo y de raza. Se batió con todo contra todos los marfileños que aparecieron por ahí. La raza, el coraje y el temperamento para la victoria. Un justo premio a un gran equipo.
La selección de Colombia ganó la batalla de Brasilia con razón, estilo y épica…