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Razones

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No se le ve, menos aún se le oye, pero envía mensajes o razones, que llamarían. Por ejemplo, el señor mandó decir que no se hará partido de preparación en la fecha FIFA del 15 de agosto y que se lleva a unos poquitos de acá para allá y que los de allá se juntan en Madrid para unos entrenamientos y si se consigue un ‘sparring’ montar un partidito de entrenamiento.

Pékerman sigue sin aparecer, el presidente de la Federación le acolita con reverencial temor su silencio y su autismo, que lo han convertido en un ser distante, lejano, inalcanzable, que no cuenta, explica o transmite sus ideas, que no razona en público para aclarar un poco las grandes dudas que se tienen hoy sobre el proceso de la selección.

A Pékerman le dijeron que se alejara al máximo del periodismo y de la afición, que esta selección era una copropiedad con Bedoya y que sólo ellos dos harían y desharían con el equipo del pueblo. Y el argentino se lo ha tomado bien a pecho. Le molesta ir a los actos promocionales con los patrocinadores, no da declaraciones en público porque no aparece nunca, sólo él y su séquito de costosos ayudantes, incluido su pariente, parecen tener idea de qué van a hacer.

La idea de reunir a los futbolistas en Madrid parece tener sentido, porque traer esos jugadores a Colombia o llevarlos a Estados Unidos, habitual sede de los picaditos de preparación de la selección en canchitas de rayitas y contra los mismos rivales centroamericanos, sale costoso y desgastante. Once horas de avión, aeropuertos, cambio de horario, un partido y regreso. Y como la gestión es nula, absolutamente nula, no se consiguen partidos en Europa. No hay mercado, no hay capacidad de maniobra, no hay inteligencia y conocimiento para darle un calendario internacional bien planificado a la selección. Todo se hace a última hora, a lo que el capricho del técnico y dirigente de turno le nazca.

Juntarlos en Madrid, charlar con ellos, hacer tres prácticas, intentar conseguir un rival de mediano valor para hacer un partidito a puerta cerrada, puede ser más valedero que el amistoso en estos lados, pero deja siempre la sensación de que no hay horizontes definidos y que se está improvisando.

El señor Pékerman debe explicar por qué no le gustan los partidos internacionales y cuáles son las ventajas y desventajas de poseer un calendario para aprovechar las fechas FIFA. Él debe tener razones técnicas, fisiológicas, sociales para tomar esa decisión. Sería bueno conocerlas. Claro, si algún día decide contarle a Colombia qué está haciendo con nuestra selección.

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