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Suenan tambores de reelección por los lados del Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Fútbol, cuya asamblea será esta semana.
Y es justo que quienes han hecho una buena labor, con Luis Bedoya a la cabeza, tengan el respaldo de clubes profesionales y ligas para mantener este Comité, que ha terminado una gestión de dos años con logros importantes, tanto en la parte económica como en la administrativa y deportiva.
Alguien decía, creo que Valdano, que nunca había visto un mitin de hinchas para celebrar un balance, pero que en cambio una clasificación o un título sí sacaba la gente a la calle. Y en el plano deportivo este Comité Ejecutivo puede darse el gustazo de presentar dos clasificaciones a mundiales: el Sub-20 de Turquía, con título suramericano incluido, y el campeonato de Brasil.
Se ha trabajado bien, con eficacia y orden, con serenidad y sangre fría para tomar decisiones. Del tremendo problema que significó el relevo de Hernán Darío Gómez, la destitución forzada de Leonel, a la aparición de Pékerman, el Comité Ejecutivo vio pasar mucha agua bajo el puente y estuvo a punto de terminar chamuscado en la hoguera de la opinión pública. Bedoya, que hace unos años prometió su renuncia si no clasificaba al Mundial de Sudáfrica, esta vez tuvo la posibilidad de cobrar por ventanilla.
La Federación entregó la construcción de su sede con la ayuda de la Fifa y después de muchos años por fin existe una alternativa para las selecciones nacionales. Golazo.
En la parte administrativa los números cuadran perfectamente, con incrementos notables en la participación comercial de la selección, en contratos publicitarios y derechos de televisión, en nuevos patrocinadores.
Esta es una Federación rica, sin la menor duda, pero el fútbol colombiano sigue siendo pobre, con ligas sin balones y sin uniformes, con clubes profesionales absolutamente quebrados, unos por pésimo manejo administrativo a cargo de dirigentes sinvergüenzas que se los roban y otros porque no saben conjugar los verbos recaudar y gastar de la manera apropiada.
Merecen la reelección como premio a su tarea, pero también es necesario preguntarles públicamente para cuándo van a postergar la idea de agrupar el fútbol en una sola entidad, acabando Dimayor y Difútbol y que todo esté bajo el paraguas de la Federación.
Y, finalmente, que alguien responda si les gusta el esquema de papá muy rico y los hijos quebrados y pidiendo limosna. En algún momento entenderán que deben repartir un poco y no seguir guardando millones en bancos suizos.