Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre. No es el grupo más difícil pero tampoco es, como algunos dicen, aquellos que ya empiezan a montarse en la película triunfalista, un grupo fácil.
Es una serie jugable, ganable, peleable, dependiendo todo del momento en que encuentre el Mundial a los jugadores en la parte física y mental.
Ellos, los adversarios, estarán pensando exactamente lo mismo. Que Colombia es un rival difícil pero no invencible y que se puede lograr el pase al segundo turno. Es uno de los grupos más parejos, pues los cuatro equipos tienen posibilidades de seguir adelante. Por eso, porque es parejo, el día a día será fundamental y ganar el primer partido frente a Grecia en Belo Horizonte es absolutamente clave. Costa de Marfil y Japón se antojan más difíciles sobre el papel.
No es un grupo lejano, las distancias no serán fundamentales, en cambio la temperatura puede jugar a favor del equipo africano y el de Colombia, enseñados al manejo de calor con muchísima humedad, como serán Cuiaba y Brasilia. Algunos equipos tendrán que recorrer diez mil kilómetros más, como es el caso de Estados Unidos, confinado a la selva amazónica en Manaos, Natal y Fortaleza.
Las experiencias de los mundiales anteriores tienen que servir para la fase de preparación. Afortunadamente Pékerman no tiene la influencia comercial tan nociva en los últimos dos mundiales, cuando a la selección se le embarcó en un torbellino de partiditos amistosos contra el perro y el gato con tal de promover la venta de cerveza. Los partidos justos, contra los rivales adecuados y una buena etapa de preparación en territorio brasileño, deberían servir para jugar un buen Mundial.
El equipo ya está en un 95%, el técnico no hará grandes innovaciones y tendrá que reducir en lugar de ampliar. Tan solo puede llevar 20 de campo y actualmente maneja 25, por lo que deberá dejar cinco en casa. La incorporación de Arias y de Ibarbo le permitió a Pékerman resolver las incógnitas que aún le quedaban: un marcador de punta suplente para Zúñiga y un volante externo, por derecha o izquierda, para poder tirar a James al centro. A propósito, James y Falcao llegarán frescos al Mundial, pues al no competir en Champions podrán estar más descansados.
Las cartas están echadas, Colombia tiene con qué pasar a la segunda ronda, quiere y puede, pero como dicen en Italia: “qui piano, va lontano”. Con calma y buena letra, sin triunfalismos y con humildad para no creerse superior a nadie. Tampoco inferior…