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Si son ya… son ya…

Iván Mejía Álvarez
14 de noviembre de 2011 – 12:46 p. m.

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Leonel Álvarez no tiene la culpa de que sus jugadores no aprovechen las oportunidades de gol que lograron crear en el primer tiempo y en algunos aislados pasajes del paupérrimo segundo tiempo ante Venezuela.

Esa pelota que Teófilo despilfarró debajo del arco patriota era el segundo de Colombia y con eso liquidaba el pleito.

Leonel no tiene la culpa del error de Amaranto, tan repetitivo en el defensor colombiano, en la selección y en el Atlético de Madrid. Perea, quien debió ser expulsado por el vulgar planchazo que le metió a Arango, es así, irregular, con jugadas sensacionales y con errores mayúsculos que cuestan.

Pero Leonel sí tiene la culpa de que el equipo se quedara totalmente en la parte física y él no lo haya visto, no lo haya leído desde la raya, no lo haya entendido y no hubiera hecho los correctivos necesarios, en la nómina y en lo táctico.

Leonel tiene la culpa de no haber cambiado el plan de juego para el segundo tiempo y de haber mantenido un equipo alargado, sin filtro en el medio, con demasiada distancia entre líneas, lo que le permitió a Venezuela maniobrar tranquilamente y apoderarse de la pelota y del juego hasta conseguir el empate, que bien pudo ser victoria. Lo recomendable, para evitar ese visible cansancio que se notaba en la selección local, era apretar las líneas, hacer un equipo muy cortico, cerrar espacios y pensar en manejar el ritmo. Un equipo como el de El Bolillo Gómez, apretadito, con bloques cortos de presión sobre Arango y González.

Leonel no cambió en lo táctico y tampoco en la nómina. Dejó pasar los minutos con Dorlan y Teófilo totalmente “idos” del juego y sin pensar en cerrar el partido en el medio con otro volante de marca. No se entiende a qué vino Arias si no lo iban a emplear en el momento en que se requería. Así como tampoco tiene explicación alguna que los “suplentes no convocados en la primera lista”, Vallejo y Bolívar, terminaran titulares. Y meter a Dayro para que jugara un minuto rebasó la copa. Contradicciones e incoherencias que dejan sembradas las dudas sobre el cuerpo técnico.

Ah, finalmente, realizar un cambio no puede convertirse en un Concilio Vaticano o en fijar el monto del salario mínimo entre Gobierno y sindicatos, con Elkin Sánchez convertido en mensajero entre Leonel y Comesaña. Vamos, Leonel, póngase serio y tome decisiones, porque el espectáculo del viernes fue lamentable.

Leonel no tiene la culpa de algunas cosas. En otras se vio “bichecito”. Hoy, contra Argentina, tiene la gran oportunidad de corregir y dirigir como todos esperan, como no lo hizo ante Venezuela, donde estuvo lento, impreciso y contradictorio…

Así como usted dice: “Los cambios si son ya, son ya, ¡papito!”.

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