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Sin futuro

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Cada cuatro años es la misma historia.

El público se retira de una manera alarmante de los estadios y las tribunas vacías dan lugar a que se hable de la maldición del Mundial. Se dice que el público termina hastiado de ver a los mejores jugadores del planeta y después no quiere saber nada del espectáculo colombiano, muy bajo en relación con lo que ofrecen los mejores actores del juego.

Todo eso puede ser cierto, pero también lo es que pocas veces el nivel técnico es tan pobre, tan raquítico, como el que se esta viendo en este segundo semestre. Partidos con 150 personas, estadios solitarios, imágenes permanentes en la televisión y una ausencia de goles, juego, nivel, categoría, que aterra.

Todo se confabula para este pésimo arranque de torneo, la saturación posmundial, el nivel técnico, la carencia de nombres que inviten a ver fútbol y la presencia de equipos sin raigambre popular, equipos con aire, sello y estilo de la B. Águilas Doradas, por ejemplo, cumple buenas campañas y se mantiene lejos del descenso, pero nadie le quita ese tufillo a equipo de la B, lo mismo que a Patriotas, Uniautónoma, Fortaleza, Equidad. Entre todos no suman cinco mil personas en una jornada.

Claro, la culpa no es de ellos, la culpa es de los mal llamados “grandes” que se van y son incapaces de volver a la primera división hasta convertirse en inquilinos habituales de la segunda categoría, como América, Cúcuta y Pereira.

Lo peor es que la oferta de fútbol mundial por televisión es cada día mayor y a los aficionados les está costando mucho cambiar su fútbol por TV, los grandes del mundo con sus estrellas, para ir a ver el paupérrimo campeonato colombiano. Canchas en magnífico estado, jugadores de gran nivel, contra potreros desoladores y futbolistas que no saben parar una pelota.

La dirigencia tiene que hacer un mea culpa y pensar en el futuro. Este negocio, así como va, se terminará muriendo. Es hora de hacer un reacondicionamiento, tomar medidas correctivas, buscar fórmulas para intentar recuperar el juego que se ha perdido, los aficionados que se marcharon, el espectáculo que se fue.

Antes el campeonato era emocionante y bueno y la selección mala. Hoy la selección juega bien, pero el campeonato es perverso. El orden de los factores sí altera el producto y es necesario tomar medidas, que alguien invente algo, porque el futuro es preocupante. El campeonato se está muriendo….

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