Publicidad

Sin la pelota

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Cuadrado dio con la tecla exacta para definir la angustia colombiana en el segundo tiempo contra Perú en el Metropolitano: “El que no tiene la pelota sufre mucho con la temperatura”.

Colombia la tuvo en el primer período, lento y parsimonioso, con pocas líneas de pase, con opciones derivadas directamente de la pelota quieta, pero manejando el partido y sujetando a los incas en su manejo ofensivo. Colombia perdió el control de la bola, el orden posicional, y regaló pelota, dando oportunidades a los peruanos, que perfectamente hubieran podido empatar el partido gracias a cuatro opciones clarísimas de gol.

Correr detrás de la bola intentando recuperarla a 40 grados es sofocante y deriva en cansancio y descontrol, evidentes en el juego, que se podrían haber corregido con matices tácticos que no se hicieron presentes en el partido. Los dos volantes centrales, Sánchez y Guarín, después Mejía, jugaron lejos de los volantes externos, Cuadrado y Cardona, por lo que se regaló el centro y por allí se vino Perú, con fútbol interior que combinó con apertura hacia la zona derecha, para doblarle la creación a Fabra. Cerrar los volantes era lo prudente, aunque Pékerman pensó que era mejor aguantarlos por el centro y evitar el desdoblamiento de Advíncula.

La idea reiteró un viejo problema en la selección. Sigue sin funcionar ese volante mixto que hace el pegamento entre marca y construcción. Tampoco fue Guarín, desadaptado a la posición, errático en la entrega y mal en el remate, el hombre que pudiera hacer olvidar a Aguilar.

Teófilo reiteró una idea clara válida desde hace muchos partidos: es el mejor atacante del equipo y el diferente. Los otros, Falcao-Jackson-Bacca, son definidores de área. Teófilo es jugador de todo el frente de ataque. Hizo un gran trabajo táctico en la persecución abnegada sobre Advíncula y movió el equipo hacia el frente ofensivo. Mientras Teo se lució con un partidazo, la ansiedad terminó perjudicando a Bacca, quien estuvo errático.

La tabla de posiciones no tiene asteriscos para definir si se jugó bien, mal o regular, sólo mide resultados. Pero, para analizar el juego como tal, es necesario unir resultado con funcionamiento y en este ítem el balance no fue bueno. El seleccionado sigue lejos del juego asociado, del fútbol expresado en conceptos tácticos colectivos, continúa dependiendo de maniobras individuales y carece de creación, tal como se vio en la Copa América.

La victoria ante Perú estuvo mucho más cercana al fútbol exhibido en Copa América que al juego desplegado en el Mundial. Seguimos sin encontrar la pelota, el toque y la identidad, aunque esta vez llegaron el resultado y los goles. Bienvenidos.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido