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Tengo fe

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Colombia no jugó bien durante la Copa América, pero el equipo desarrolló algo notable durante ese torneo. Aprendió a sufrir, a salir de la adversidad luchando, entregándose.

Nadie puede negar, como se escribió y se dijo en su momento, que pese a todas las contingencias de lesionados y expulsados la selección se las puso difícil a todos los rivales al punto que Argentina, con tremenda banda, tuvo que llegar a tiros desde el punto penal para poder eliminar a la selección. Temple, amor propio y respeto por la camiseta. Una cosa fue el fútbol, el juego, y otra la capacidad de lucha.

Enseñados a sufrir, otra vez los colombianos tendrán que apelar nuevamente a la mejor casta guerrera para sacarse de encima la difícil papeleta que significa Perú en el estreno hacia Rusia 2018.

Tantas lesiones, tantas dudas en jugadores claves, obligan al DT a extraer soluciones tácticas y al plantel a compensar lo que pueda faltar en juego con el temperamento.

La Foca Farfán es al equipo de Gareca lo que es James a Colombia, un orientador, un play maker en inglés o un regista en italiano, y su ausencia complica el entramado táctico del técnico argentino para el juego en Barranquilla. Gareca duda si entregarle a André Carrillo el puesto de volante interior que acompañe a Paolo Guerrero o meter otro volante mixto para congestionar más la zona central.

Perú se defendió en Temuco, estacionó el autobús adelante del arco y esperó. Hará lo mismo en el Metropolitano. A Juan Manuel Vargas, el hábil e interesante marcapunta izquierdo, un volante reconvertido en lateral, lo reemplazará Yosimar Yotún, un volante de marca, que ha jugado muchas veces en la posición. El cuatro de fondo, pegado a las 18 para evitar que Colombia le genere remates de media distancia, muy pegadito a los volantes para montar una doble línea de cuatro que tiene fase de desdoblamiento por los costados con Cueva y Joel Sánchez. Estos dos volantes externos son la bisagra que reconvierte al elenco inca en equipo ofensivo cuando pasa al ataque.

A Perú hay que tomarlo en su exacta dimensión, no es el gran protagonista, no es la cenicienta, es un rival que ha crecido, pero no tiene todavía galones para apuntarse como favorito en el duelo frente a Colombia. Los dos últimos empates, regalo arbitral incluido en Nueva York, dejan margen de confianza.

Sí, son buenos, pero no son mejores. A ese combinado inca se le debe ganar apelando al mejor juego, superiores individualidades y al corazón por si lo otro no alcanza.

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