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Hace ya muchos siglos que se usa la expresión bien castiza “Salamanca no da lo que natura no presta”. Si no hay talento y condiciones, no se llega nunca al objetivo.
Al América le armaron un cuadrangular para que pudiera volver a la primera división tras ese largo y dramático peregrinar por la serie B. Se inventaron lo del torneo de 20 equipos, consiguieron que la Dimayor patrocinara el engendro y convencieron a la opinión publica de la bondad de alterar las normas para que los equipos con predicamento popular pudieran retornar a la primera división. Hasta suerte tuvieron los rojos de que en el sorteo no les tocaran Quindío y Cúcuta, claramente superiores.
No hubo forma. Oreste Sangiovanni, un tipo querido, buena persona, pero inepto absoluto, no entendió el mensaje: son sólo tres partidos, haga un esfuerzo colosal y consiga una buena nómina, jugadores que le dieran posibilidades de triunfo; se dejó meter los dedos en la boca del técnico que consiguió a final de año, el inefable filibustero Luis García, conocido de marras por donde ha pasado, y terminaron armando un equipito con juveniles imberbes, sin nivel futbolístico, sin calidad. Ahí están los resultados: cero goles en dos partidos, y eliminados. A trasegar otro año en la serie B, con este cuadrito de media petaca, sin fútbol, sin juego, sin talento, sin jugadores y con un técnico pensando sólo en su billete.
El único ganador de esta ridícula opereta es García, quien “alquiló” su hotel-residencia-concentración, se llevará unos pesos extra y el equipo seguirá en la segunda división. Cuando las cosas se hacen con la intención de llenarse los bolsillos y olvidando la lógica y el respeto, terminan siempre así. Esta historia de García con América ya se había vivido con Millonarios, cuando en contubernio con López armaron la “dupla maldita” y arrasaron con los azules. Ahora la sufre América, que por culpa de Oreste, vendiéndole el alma al diablo, y sus nefastas decisiones, tendrá que intentar volver a la primera con cuarenta partidos por delante. Era mas fácil con sólo tres, pero cuando los objetivos son “chiquiticos” los resultados son ídem.
Otra cosa: carece de sentido y lógica, tras el vandalismo de la hinchada americana, programar un partido adicional con el equipo ya eliminado. La Dimayor no puede ser tan mercachifle que por unos pesos someta a Bogotá al pillaje y saqueo de los mequetrefes vestidos de rojo. Que se vayan para Cali y se lleven sus miserias y que ni se les ocurra pretender jugar en Bogotá. Con los delincuentes rojitos y azules basta…