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Mucho más importante que el calendario o los rivales es recuperar el fútbol de la selección de Colombia. De nada vale que toque jugar en la Copa América del Centenario contra Estados Unidos como el rival menos duro de las cabezas de serie si no se tiene equipo y el momento es duro. La cruda realidad es que hoy por hoy la selección nacional está en veremos.
Tras la pésima Copa América de Chile 2015 y el mal inicio de la eliminatoria suramericana al Mundial de Rusia, con los juegos ante las selecciones de Uruguay y Argentina, donde fue desnudada y retratada la mala condición técnico-táctica, ahora lo único que se pide es que vuelva el juego, que se identifique nuevamente el muy buen equipo que compitió en el Mundial de Brasil 2014 y que se esfumó hace ya más de un año.
El técnico, José Pékerman, va admitiendo poco a poco que se está pagando un precio por el escaso trabajo de él y su cuerpo técnico después del Mundial de Brasil. En la rueda de prensa que dio tras el sorteo de la Copa América, en Nueva York, aceptó que se empezó tarde la renovación y que algunos se le habían vuelto viejos y otros se habían retirado o habían cambiado de equipo, y lo habían sentido. En fin, palabras más o menos, Pékerman admite que tiene un equipo en formación y pide paciencia, esa que no se puede tener si los resultados ante las selecciones de Bolivia y Ecuador en las dos próximas fechas eliminatorias no son buenos.
Lo mejor del sorteo y del calendario es que la selección de Colombia no se mueve de California, Santa Clara-Pasadena, en los primeros dos partidos, y no tiene que trasladarse de la costa oeste a la costa este. Después, a Houston para cerrar y, en caso de pasar, viene el baile movido por la costa este de Estados Unidos.
Algunos pretenden que el técnico Pékerman lleve un equipo mixto a La Paz, como si en Colombia se tuvieran 22 jugadores de primer nivel. A duras penas en los actuales momentos se reúne una titular y tres o cuatro jugadores aptos para entrar a competir. Lo que no se hizo en dos años —probar, examinar, evaluar, renovar, ampliar la base de jugadores seleccionables— condena hoy al equipo colombiano a depender de los mismos 20 jugadores. El resto es hablar con la imaginación, querer, desear, no tener sustento en hechos concretos. Y como nunca se aprovecharon los amistosos porque se hicieron partiduchos de tercera categoría, cuando llega la hora de la verdad el técnico está supeditado a los mismos de siempre.
Así pues, para resumir, Estados Unidos, Paraguay y Costa Rica son rivales con los cuales se puede ganar y se puede perder, son parejos. Nadie puede creer que Colombia ya pasó a la siguiente ronda.
Lo importante no son los rivales, lo importante es volver a ser, reencontrarse…