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Uno por uno se van cayendo los potenciales candidatos a director técnico de la selección de Colombia. Hace ya un mes que José Pékerman dejó el cargo y más allá de la desopilante rueda de prensa en que se agradecieron los servicios prestados pero se fulminaron con las miradas, no hay noticias de Ramón Jesurún en la búsqueda del nuevo técnico de la escuadra tricolor.
Fue muy hábil el presidente de la Federación para eludir el problema que le representaba Juan Carlos Osorio. Como siempre, políticamente correcto, sin decir que no pero dilatando y llevando las posibles negociaciones al punto limite, obligó al risaraldense a cumplir el compromiso firmado con Paraguay. Jesurún tenía información privilegiada con su par de la albirroja y sabía que Osorio debía cumplir el precontrato. Osorio creyó que con la palabra de González y Pineda tenía suficiente para ser el nuevo técnico, pero no contaba con la astucia de Ramón para dilatar el tema y evitar un ofrecimiento formal. Miente Osorio cuando dice que le ofrecieron el cargo, pues la Federación como tal nunca le dijo que era el candidato y la palabra de González no es la palabra de la Federación.
A las bajas de las eventuales candidaturas de Dalic, Martínez, Hiddink, Alfaro y Scolari se suma ahora la de Carlos Queiroz, una magnífica posibilidad, dada su experiencia con Manchester United, Real Madrid, Marruecos, Portugal e Irán. Era una buena alternativa, pero acaba de renovar con los asiáticos. Por ahora, siguen sonando Martino (por favor, ni se les ocurra traer a ese vago vividor) y la de Suárez, que de ser ideal hace 15 días, tras siete victorias al hilo, pasó a ser común y corriente tras tres derrotas consecutivas.
Los próximos amistosos los seguirá dirigiendo Reyes, pero es una solución provisional pues Jesurún no quiere nombrar técnico hasta diciembre o enero. Esa decisión tiene de largo como de ancho. El presidente de la Federación piensa en economía y los aficionados y la prensa piensan en procesos válidos y contundentes que requieren tiempo para visualizarlos mejor.
La ausencia de gestión va a terminar en un problema mayúsculo: se contratará al que sobre, al que esté desocupado, al más baratico. Contratar por descarte es una pésima opción, pero a eso está abocada la Federación por la idea de Jesurún.
Sería plausible que el presidente explicara públicamente cuáles son las condiciones que para él y, por supuesto, para el comité ejecutivo debe tener el nuevo técnico de la selección. Es decir, un perfil del candidato, requerimientos humanos y técnicos, como se hace en la contratación de personal altamente calificado.
Ramón, preocupan el silencio y la inactividad.