Contaminación

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El plástico fue inventado en el siglo XIX por John Wesley Hyatt en un concurso que otorgaba como premio al ganador la suma de 10.000 dólares. Por su lado, la raza humana, con todos los avances de la medicina y de las vacunas, aumentó su población. El plástico suplió en gran parte al vidrio y en gran medida lo reemplazó. ¿Permitirá el mundo que este fenómeno acabe o mengüe la vida marina?

Es innegable que este invento, al ser más liviano que el vidrio, disminuyó el costo del transporte notablemente, en sus comienzos su uso fue relativamente manejable, pues fue empleado solamente para algunos productos. Se fue expandiendo al uso de diversos productos y sus fabricantes naturalmente no pensaron en perder mercado, todo lo contrario, en ganarlo, tal actitud es apenas natural.

Es innegable el daño que hace a la tierra y específicamente al mar a donde van a parar muchos de los desechos. Se calcula que el 44% del plástico usado mundialmente fue elaborado a partir del año 2000, es decir, su consumo ha crecido de manera exponencial. Afecta los mares y naturalmente los peces y por ende al ser humano, el cual se ve afectado por los daños que esto causa. Si seguimos al mismo ritmo de crecimiento de contaminación de los mares, “se estima que para el año 2050 habrá más plástico que peces en el mar”.

Más de 700 especies en el mundo, circunscribiendo muchas que están en peligro, han sido afectadas por el plástico y lo seguirán siendo mientras el hombre no cambie su manera de proceder. Este cambio, para que funcione, requiere de dos variables principalmente, impuestos elevados por su fabricación y venta, más una reglamentación clara del lugar a donde van los desechos, aun cuando al vender los productos se pierde el contacto, más no la responsabilidad.

“Desde hace tiempo se vienen documentando los impactos que el plástico tiene en la vida marina: enredos, asfixia o, incluso, desnutrición, ya que tras ser ingeridas estas partículas plásticas pueden bloquear el estómago o los intestinos de los animales”.

Las consecuencias son claras y depende del hombre el actuar decididamente o ser simple espectador de la destrucción de la vida marítima, ¿de qué sirve a las grandes compañías seguir por ese camino y acabar su mercado? En Colombia aún estamos a años luz de entender y actuar frente a esos problemas, pues tenemos otros que nos agobian e impiden el avance al ritmo que se requiere.

A nivel mundial, no veo que la especie humana permita más la expansión de la contaminación, estamos en un proceso y, como he dicho algunas veces, crecer duele. El proceso de no contaminar está en aumento, de ahí que estén tomando tanto auge los carros eléctricos y lo fabricado en vidrio, que es más costoso a corto plazo pero no a largo plazo ya que el hombre pretende continuar su vida en la tierra.

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