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Peñalosa no lleva tres meses en su nuevo cargo y ya se han presentado múltiples problemas con los vendedores ambulantes, con Transmilenio, con la ALO y la Van der Hammen, con el trazado del metro y otros temas que afectan el buen desempeño del alcalde.
Para no haber cumplido los cien días que se le dan a todo gobernante, se siente bastante movimiento. Gustavo Petro quiere ser Presidente de Colombia y uno se pregunta si mucho de lo que está pasando en Bogotá tiene algo que ver con la próxima elección presidencial.
Los vendedores ambulantes tienen la necesidad de trabajar estando expuestos a las inclemencias del clima y la contaminación, buscan el dinero en el rebusque sin seguridad social ni los demás beneficios de un empleado formal. Peñalosa sacó a muchos de ellos de los andenes y sí, la ciudad se ve mucho más limpia y ordenada, pero el problema está sin resolverse. Las personas que usan Transmilenio viven un caos, hacen filas interminables, el sistema se quedó chiquito y usarlo se convirtió en un calvario, además que aun cuando es rápido, las enormes filas hacen que las demoras sean interminables. Han hecho más de un bloqueo en protesta por el pésimo servicio que reciben. La gran vía que descongestionaría Bogotá seria la ALO y enfrenta un grave problema que es la reserva Van der Hammen y aun cuando la corte constitucional negó la obra, Peñalosa insiste en que se realice. Los estudios del metro que costaron más de 130 mil millones de pesos no serán usados, pues la idea es hacer un metro elevado, el cual puede transportar menos personas que uno subterráneo.
Peñalosa tiene un plan para la ciudad que tiene que ver con los temas arriba mencionados y no todos ejecutados, lleva menos de cien días para saber a ciencia cierta que recibió y qué ejecutará. La gran mayoría de los problemas que enfrenta Bogotá vienen de atrás y de doce años en los cuales la izquierda gobernó. Los vendedores ambulantes pululaban y Peñalosa optó por volver al orden y devolverles los andenes a los peatones. Transmilenio se convirtió en un completo caos, faltan cantidad de vías nuevas por hacer, Petro no realizó ninguna obra nueva y como es natural el sistema colapsó. El tema del metro es increíble, pues Petro lo proponía subterráneo y Peñalosa elevado, la diferencia en costo es enorme pues el dinero vale menos al ser en dólares y se propone hacerlo elevado que no es tan oneroso. La ALO presenta dificultades entre ellas la Vanderhamen, pero Peñalosa no se rinde todavía.
Un hecho importante es que el concejal Holman Morris saliera a trinar hace unas semanas que Transmilenio estaba paralizado una hora antes de que esto ocurriera. Lo cual quiere decir que el petrismo sabía o había organizado la tirada de piedras. Uno puede pensar que así es la política, pero el tema es más de fondo, pues pareciera que el ex alcalde está utilizando la ciudad de forma política para lograr pasar de la Bogotá humana a la Colombia humana a costillas de Peñalosa y de todos los bogotanos. Es grave que el desarrollo de una ciudad se use con propósitos personales. El llegar a ser alcalde de Bogotá no se debe usar como un trampolín para ser Presidente cuando el fin último es ser Presidente, pues es un tema muy serio con el que no se debe jugar.
El enfoque de la izquierda durante doce años fue la gente más pobre y eso está bien, siempre y cuando no se perjudique a quienes tienen la fortuna de contar con recursos y pagar impuestos para así poder subsidiar a la gente que no los tiene. Pareciera ser que Bogotá es usada con propósitos electorales y quienes la habitamos no debemos dejar pasar un tema tan grave y dañino sin prestar la debida atención, pues Bogotá no debe ser usada con esos fines, se puede prestar para politiquería y el que paga es el ciudadano.