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La violencia contra las mujeres en el mundo viene de tiempo atrás, en oriente no se da el respeto y valoración de género, por lo tanto se dan hechos atroces.

En Bélgica, el primero de diciembre del año 2009 se oyó: «Me convertiste en un monstruo», cuando le gritó Patricia Lefranc a su agresor y antiguo novio, este le había desfigurado la cara de por vida, al arrojarle acido en el rostro, cuando abrió la puerta de su casa. En Colombia los ataques con acido se castigan bajo una ley de la republica. En un estudio llevado a cabo por la OMS en distintos países entre un 15% y hasta un 71% de mujeres relataron haber padecido en algún período, violencia física o sexual, por parte de su actual pareja. “Entre los factores de riesgo de perpetrar estos actos de violencia se encuentran: el bajo nivel educativo, la exposición al maltrato en la infancia o a actos de violencia entre los padres, el consumo nocivo de alcohol, las actitudes de aceptación de la violencia y la desigualdad de género.” Sostiene la OMS en que arrojaron los resultados de dicho estudio. Si el bajo nivel educativo es un factor de alarma entre otros, la educación es una buena autopista para promover.

La semana pasada tuvo lugar un hecho salvaje de género, el cual acabó con la vida de Rosa Elvira Cely, luego de ser violada y apuñalada. Ella llamó a la policía, que llegó tarde y murió días después en un hospital de Bogotá. La victima conocía a su agresor y se puede decir que a altas horas de la noche no debería estar en un monte y menos borracha. Debería estar donde ella quisiera, en el estado que ella deseara estar, esa no es razón alguna para que le sucediera lo que pasó, perdió la vida, pero antes de eso sufrió muchas horas. Por tal motivo se capturó a Hermes Mauricio Rojas Ariza y se entregó Javier Velasco Valenzuela, quien era buscado por la policía. Lamentablemente ya el perjuicio esta hecho y nada le devolverá la vida a Rosa Elvira. En el programa de Pirrry, transmitido el domingo pasado, un juez dijo que darle a un señor simplemente ocho años y medio fue suficiente, el victimario arrojó de un cuarto piso a su esposa y ella quedo viva, no habla, es cuadripléjica, pero para ella el castigo si es de por vida.

Con la muerte de Rosa Elvira se llevó a cabo una marcha, a ella concurrieron los afectados, las victimas, sus parientes, es decir quienes sobrellevan ese mal; es una lastima que no salgamos todos, pues pensamos que a nosotros eso tan grotesco no nos sucederá. Muchas personas realizan el maltrato físico y psicológico contra la mujer, sintiéndose así superiores. En Colombia tenemos mucha y muy variada violencia, los noticieros son un prototipo de eso, de nuestra realidad. No se puede comer pan y escupir pollo. Pero el hecho de ser una sociedad violenta no da derecho perse a serlo, los niños ven desde los ataques guerrilleros, pasando por las bacrim, hasta los sicarios que van por dinero y acaban con sus vidas. Es muy dable que con el narcotráfico la vida tenga menos valor del que debería tener, desde muy abajo hasta los lideres se respira la violencia, es más, muchos prefieren sucumbir a la violencia, vivir la vida del narcotráfico y morir pronto, pero con fortuna. Es al fin de cuentas un fondo de valores y principios, algunas personas son violentas.

Cuando yo era chiquito, escuchaba a mis mayores decir, con mucha frecuencia: “a una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa” nada ha cambiado tan radicalmente, el hombre que algunas veces es más fuerte que la mujer, se sienta con el poder de agredirla. Pobre Rosa.

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