Enderezar

J. William Pearl
18 de diciembre de 2018 – 12:00 a. m.

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Los presidentes de Colombia y el mundo buscan dejar una huella que distinga su mandato de los demás, con el objetivo de ser recordados de la mejor manera posible; es así como Gaviria propuso la constituyente; Samper, el salto social; Pastrana, la búsqueda de la paz; Uribe, la mano firme y el corazón grande, y Santos, el proceso paz en su segundo periodo. A Duque le hace falta un derrotero que lo identifique y que le permita como presidente de los colombianos exponer el propósito más importante de su gobierno. ¿Logrará escoger un asunto que lo simbolice?

Los últimos presidentes tuvieron un derrotero con el cual pretendían cambiar a Colombia, pues sabían claramente hacia dónde apuntaban y qué pretendían lograr. Es en gran parte por lo anterior que el presidente Duque se ve afectado por los números que tienen que ver con su respaldo en las encuestas: la última de Gallup le da un 64% de desaprobación y un 72% cree que las cosas están empeorando. Ese es el sentimiento actual de los ciudadanos, pues sienten que el Gobierno va por un lado y ellos por otro muy diferente.

Duque hasta hace muy poco era un desconocido, lo cual pudo ser bueno para moldear su percepción, pero ya los ciudadanos se formaron una opinión y esta no es óptima. Cambiarla es bien difícil, pero aún está a tiempo y puede lograrlo. En este momento está perdiendo el apoyo de muchos uribistas (el de los petristas nunca lo ha tenido y seguramente no lo tendrá), pero tiene que volver a tener el respaldo de quienes votaron por él, de lo contrario su tránsito por el cargo se verá maltrecho y cada vez será más difícil enmendar la plana, pues sus electores tienen que sentirse bien representados.

Duque quiere diferenciarse de Uribe, tanto que a los pocos días de estar en Palacio recibió la visita de Timochenko; haberlo invitado estuvo bien, pero no supo transmitir el mensaje que buscaba. Existen dos ejemplos cercanos de identificación de mandatarios frente a diferentes asuntos, los cuales para bien o para mal se asemejan. Trump se posesionó como el presidente que pretende no ser el policía del mundo y enfocarse en los Estados Unidos, y Maduro busca un sistema en el que todos sean iguales en términos económicos. Ambos gobernantes tienen un propósito claro y gobiernan para lograrlo sea este bueno o malo, pero tienen una meta y trabajan para alcanzarla.

Los ciudadanos en Colombia, al no ver un derrotero claro y percibir una propuesta como la del IVA (que ya no irá en la reforma) a la canasta familiar, lo bajan rápidamente en las encuestas; es apenas entendible, pues en Colombia al igual que en todo el mundo hay más personas pobres que ricas. Una propuesta de esas puede servirle al país para recaudar los fondos necesarios, pero no puede servir a Duque para liderar y mucho menos para gobernar.

Duque aún puede definir un derrotero claro que le permita dejar un legado por el cual sea identificado, solamente lleva cuatro meses de gobierno y debe tenerlo definido para que el resto de las acciones puedan apuntar a ese gran tema, dejando así una huella indeleble que marque su mandato y que por supuesto impacte a Colombia. Los presidentes no pueden arreglar los problemas, pero sí pueden escoger uno que los identifique y demostrar que trabajan para lograrlo.

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