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El carro bomba que explotó en la escuela de policía General Santander tiene una característica muy importante y es que José Aldemar Rojas Rodríguez se hubiese inmolado por la causa que persigue el Eln. ¿Se impondrá en Colombia esta nueva forma de ejecutar los ataques terroristas?
Rojas dio su vida por lo que él pensaba era una buena causa. Lo lamentable es que no solamente dio su vida, también se la arrebató a otras 20 personas y dejó muchos heridos.
Dicen que tenía cáncer y ese fue el motivo para acelerar las cosas, pero las personas entre más tiempo viven más se apegan a la vida, es por eso que una persona de menor edad cuando sabe que la va a perder no sufre tanto. Por esa razón es complicado pensar que a sus 56 años este funesto personaje la entregara fácilmente, pero así lo hizo. Generalmente, quienes se inmolan son personas jóvenes, por eso resulta extraño que Rojas hubiera tomado esa decisión tan radical. La modalidad de sacrificar la vida por una causa es nueva en Colombia y no estoy tan seguro de que se imponga (Dios quiera que no me equivoque), ya que el hacerlo no hace parte de nuestra cultura y por ende es bien difícil que se arraigue, ya que es un tabú.
Este acto es bien común en otras culturas, mas no en la colombiana, donde no es usual, lo que convierte el atentado en un suceso complejo, pues nunca había ocurrido. En otras culturas es aceptado, entendido y hasta respetado, pero no en la nuestra. Si hubiésemos sido educados en ese tipo de cultura, Colombia no sería lo que es, pues al inmolarse el peligro se incrementa. Cuando explotó la bomba en el Club El Nogal quien la puso falleció pero no porque quiso, le tendieron una trampa.
La marcha en Bogotá el domingo contra el atentado no se puede decir que fue un éxito rotundo, pero tampoco se puede decir que fue un fracaso. Marchó el expresidente Santos, lo hizo no como expresidente, lo hizo como premio Nobel de Paz y colombiano. Este no es un momento para pensar diferente, es un momento para actuar en contra de sucesos tan brutales que nada de bien le traen a la sociedad. Es posible que el Eln lo hubiese hecho para negociar mejor, pero ojalá que no se cometa de nuevo el error de dejar al Epl por fuera de las negociaciones, pues puede suceder lo mismo que con el Eln, ocupan su espacio y de nuevo empiezan a negociar como partiendo de cero.
No creo que se imponga en Colombia la modalidad de inmolación, no hace parte de nuestra cultura y es bien difícil que se arraigue. Lo que sí puede suceder es que el conflicto pase a las ciudades. ¿Qué sentido tiene atentar lejos de la población donde los daños generalmente son ecológicos y de pocas vidas humanas? Lo otro es que el Eln le puede haber dado a Duque un tema importante de gobierno que no tenía aún.