Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Bogotá lamentablemente se convirtió en un caos. El tráfico la convirtió en una ciudad que parece no avanzar.
Muchos y muy graves son los problemas que enfrenta Bogotá, entre ellos el de la movilidad. Hace mucho tiempo que la ciudad no tiene vías nuevas y cada día entran a circular más carros. Para algunos ese es el desarrollo. El tráfico se convirtió en un completo desastre, a tal punto que casi ni se mueve. Las personas que pueden, buscan vivir cerca del trabajo y así evitar movilizarse por una ciudad que poco permite transitar. Los hay, y muchos, que les toca usar el sistema público de transporte, y estos también sufren el caos. Es más, algunas personas prefieren madrugar mucho y salir de noche, que enfrentarse al trancón.
Mucho dinero se ha gastado en estudios para el metro, pero el gobierno distrital ha ampliado el debate y ahora la pregunta es si es pesado o ligero y por dónde va. Transmilenio se quedó pequeño, Bogotá se convirtió en una ciudad que tiene mucha polución. Cuando estaba en campaña a la Alcaldía, David Luna colocó una sabana sobre la carrera séptima, y ésta terminó por llenarse de hollín. Así, se mostró que el combustible que se usa tiene tal número de partículas que la polución es muy fuerte.
Por otro lado, el 15 de Mayo entra en vigencia el TLC con los Estados Unidos, eso quiere decir, más compañías, más camiones y mucho más tráfico vehicular. Entonces, por poner sólo un ejemplo, si la famosa ALO no se hace, ese tráfico extra entrará a Bogotá, lo cual causará aun mayores problemas de congestión vehicular. En ciudad de México se hicieron los segundos pisos vehiculares para aliviar el trancón, pero es tal el tráfico que las personas ya se mueven en zonas, buscan colegios para sus hijos cerca de donde viven, trabajan lo más cerca y el resultado es que los edificios ahora tienen supermercados, lavanderías, diversión para los niños, inclusive algunos tienen cines.
Ahora las personas están condenadas a vivir una vida diferente a la que se vivía hace unos años. Es entendible que las ciudades se llenen y que los arquitectos busquen soluciones, pero los niños tiene que correr en algún lugar y no tienen donde. Así mismo, en Sao Paulo, el tráfico es arduo también, algunas personas optan por usar la moto a un precio alto, que puede ser hasta la vida misma, y los más adinerados se mueven en helicóptero.
El alcalde tiene en sus manos una gran responsabilidad. Bogotá también está conformada por seis estratos y a todos tiene que llegarles, con el énfasis en los menos favorecidos que son los más perjudicados en todo, las personas del tres al cinco necesitan muchas cosas y ellos son los que mueven la economía de una ciudad. Esta muy bien darle a los menos favorecidos, entregarles vivienda y cuanto necesiten y se pueda. Pero los demás también aspiran a progresar, a querer ser más, a llegar lejos, no en vano están haciendo el esfuerzo. Bogotá al ser una gran ciudad tiene muchos beneficios en educación, salud y cultura, entre otros. Pero tiene que dar el paso, evolucionar si quiere retener las personas que le aportan. Si se convierte en un caos, las personas se irán, buscarán otras latitudes y el progreso es responsabilidad del alcalde, él es quien orienta para dónde va la ciudad.
El Acalde deberá mostrar gestión en estos años y como las personas no son torpes, las opciones son: Que entregue una gran ciudad o que haga una demostración de mal gobierno. En el último de los casos, el fracaso le puede costar su aspiración a la Presidencia de República.