¿Por qué cae Vargas Lleras?

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En abril de 2012 el presidente Juan Manuel Santos nombró a Germán Vargas Lleras Ministro de Vivienda. En los dos primeros años del gobierno Santos estuvo a cargo del Ministerio del Interior y de Justicia (en 2011 se separó el de Justicia, que quedó a cargo de Juan Carlos Esguerra) y con buen suceso logró restablecer las relaciones entre el Gobierno y la Rama Judicial, tan deterioradas en los últimos años del gobierno Uribe. Desde entonces, Vargas movía piezas de ajedrez en el tablero del que sería su segundo intento hacia la presidencia, con el amargo recuerdo de haber salido en primera vuelta en la elección del 2010 quedando tercero, con el 10.1% de la votación. El Ministerio de Vivienda, pensaba Vargas, era la clave de su campaña anticipada. Su labor sería diseñar y ejecutar el plan de las 100 mil viviendas gratuitas para los colombianos más necesitados. Tenía sentido suponer que graduarse con honores como un ejecutor eficiente, como un político que cumple lo que dice con ladrillo y concreto, sería la mejor de las plataformas para asegurarse un lugar privilegiado en la carrera presidencial. En muchos sentidos, era más atractivo de cara a los votantes regalar casas que encargarse de la reforma a la justicia y la ley de víctimas.

En mayo del 2013 se retiró de Vivienda y fue el encargado de reelegir las políticas del presidente Santos desde la Fundación Buen Gobierno. Lo lograría Santos en 2014 ganando la segunda vuelta al candidato uribista Oscar Iván Zuluaga. Sería premiado con el Ministerio de Vivienda, de nuevo, y con el de Transporte, que quedó en manos de una de sus subalternas, Natalia Abello. Además, Santos le entregó los poderes en los asuntos de infraestructura, vivienda, agua, transporte, hidrocarburos. Era un poderoso Vargas Lleras que metódicamente movía piezas en el ajedrez que lo dejaría en 2018 a dos o tres jugadas del Jaque mate. ¿Cómo entender entonces la enorme caída en las encuestas del candidato Vargas Lleras? El panorama para el candidato de Cambio Radical es cada día más oscuro. En las dos encuestas que pasaron esta semana, la de RCN, La República, La FM y algunos medios regionales, Vargas aparece con un pobre 6% en la intención de voto, derrotando solamente a candidatos que no tienen ninguna opción como Humberto De la Calle, Viviane Morales y Piedad Córdoba. En encuesta de Semana, Blu y Noticias Caracol, le ocurre lo mismo, otro famélico 6,3%. En todos los escenarios de segunda vuelta perdería, incluyendo uno contra Gustavo Petro, que solo le gana a Vargas. ¿Qué está pasando? En Cambio Radical contestan que las encuestas son imprecisas y que ellos, recorriendo el país, perciben otra cosa. Queman el sofá.

Recordemos un par de escenarios. Santos salió elegido en 2010 con los votos de Uribe, luego se reeligió en 2014 con los votos de buena parte de la izquierda, del antiuribismo y de todos aquellos que confiaban en el futuro del proceso de paz. Votos propios no tenía, ni en 2010 ni en 2014. Ahora, en 2018, el gran elector sigue siendo Uribe, cuyo candidato dio en tres meses un salto impresionante en la intención de voto. ¿Mantendrá ese 40% en los meses que faltan? Es posible que no, pero sí estará en segunda vuelta. Paralelamente, el candidato Duque ha ido ganándose unos votos propios. Es un mejor candidato que Oscar Iván Zuluaga, menos aburrido, con posibilidad de vida propia más allá de Uribe. El otro candidato con votos propios es Gustavo Petro, que tiene hinchas disciplinados en buena parte del país, que ha mantenido su intención de voto y que sabe hacer campaña. Pero, ¿cuáles son los votos de Vargas Lleras? Además de la maquinaria que logran sus políticos en las regiones, que no se pueden despreciar, ¿tiene voto de opinión? ¿Se puede ganar la presidencia solo con maquinaria? Se podría preguntar de otra manera: ¿a quién entusiasma Vargas Lleras? ¿Tiene hinchas como Petro o como Uribe? Es innegable la antipatía que despierta, su largo historial de coscorrones y regaños en público, la imagen de hombre frío y autoritario. Y claro, lo que representa su partido, Cambio Radical, con tantos escándalos de corrupción. (Hay otros partidos con largos historiales criminales, claro que sí, pero eso no excusa lo de Cambio Radical).

Los votos de la derecha se irán inclinando hacia Uribe, que los representa perfectamente, y se alejarán de un Vargas Lleras que cada día está más deteriorado. Los políticos conservadores y de la U saltarán pronto del barco Vargasllerista si la tendencia no cambia en próximos días. Así, su único golpe de suerte sería algún escándalo de Duque con Duda Mendonça y Odebrecht, que parece improbable. La carrera hacia la presidencia es larga y faltan todavía muchos días, es cierto, y tendremos que esperar los debates y las posibles alianzas. Con todo, parece que quien está en Jaque es Vargas Lleras.

@espinosaradio

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