Real Madrid 11-Barcelona 1

Jorge Tovar
12 de febrero de 2017 – 09:00 p. m.

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“Un extraordinario partido del Madrid” tituló el diario Marca sobre los inesperados 11 goles que el Real Madrid había marcado el 13 de junio de 1943 al Barcelona en el partido de vuelta de la Copa del Generalísimo.

En la ida, disputada el 6 de junio, el Barcelona había ganado 3-0. Aunque futbolísticamente el Barcelona era favorito y el Madrid había salido a defenderse, el 3-0 generó una indignación sin precedentes en Madrid por el comportamiento del público en la primera mitad. Las crónicas dan cuenta de silbidos, oles y gritos al Real Madrid. Ello, dada la reacción de la prensa, aparentemente no era habitual.

Mundo Deportivo afirmó que los jugadores del Madrid se valieron “de cualquier arte con tal de alejar el peligro”. Las patadas comenzaron a volar ante la permisividad del árbitro. Tal sería el griterío que el mismo Mundo Deportivo escribió que “en la gran masa que llena hoy Las Corts hay ciertos sectores francamente peligrosos”. El diario madrileño ABC, más tajante, anotó que hubo “un griterío ululante que, a toda costa, quería —y consiguió— imponer su voluntad”.

Al final del partido, la dirigencia de la Federación Española estaba indignada. La indignación de la prensa de Madrid era tal que ABC escribió que “no se trata de fútbol, sino de lo que le rodea. No se refiere al deporte sino al antideporte. (…) ha surgido de nuevo (…) nada menos que en Las Corts, el más locuaz impresionante espectáculo de la agresividad unánime (…) sería necio escamotear la verdad”. El periódico católico Ya escribió que los silbidos al Madrid eran una deshonra e irrespeto a la nación.

El ambiente para el partido de vuelta fue tan crispado que ABC se desmarcaba de posibles incidentes: “alrededor del partido próximo se pretende crear un clima en el que para nada hemos influido los que por haber presenciado el partido de Las Corts hemos escrito escuetamente la verdad”.

Llegado el día, el público apretó y entre el minuto 30 y 45 de la primera parte el Madrid marcó siete goles al Barcelona. En Madrid se exaltó el poderío del Real mientras que en Barcelona se preguntaban si era posible que el público hubiese achicado a sus jugadores.

La FEF multó con 2.500 pesetas al Madrid por el “comportamiento severamente incorrecto de sus partidarios durante el encuentro” y a cada equipo con 25.000. La noche previa, el Barcelona cambió de hotel ante la presión de los aficionados y, antes del partido, el director de seguridad del Estado visitó el camerino del Barcelona. El marqués de la Mesa de Asta, impuesto por el régimen de Franco como presidente del Barcelona, se vio forzado a dimitir tras el resultado. Quizás el resultado simplemente fue deportivo, quizás hubo influencia externa (más allá del público). Con certeza no se sabrá.

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