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EL 2 DE MAYO DE 1992 SE INICIÓ UN racionamiento eléctrico.
Sus causas: el calentamiento de las aguas del Pacífico Sur, que reduce las lluvias en Colombia; el atraso de algunos proyectos, entre los cuales sobresale el Guavio, atraso que estuvo acompañado por uno de los más notorios hechos de corrupción; la elevada dependencia de la generación hidráulica, que representaba el 75% del total; los modelos de operación permitían mayores desembalses de los que la prudencia aconsejaba; y no existía un mecanismo de regulación que impidiera que razones financieras de corto plazo condujeran a un racionamiento.
Los costos económicos y la reducción del nivel de vida llevaron a diseñar políticas que redujeron la probabilidad de que una nueva sequía, además de los problemas de encarecimiento de productos agrícolas, se acompañara de un racionamiento.
Se fijó el objetivo de disminuir la dependencia de generación de las centrales hidráulicas y construir térmicas que abastecieran, en situaciones de emergencia, la mitad de la demanda. Los procesos de privatización crearon instituciones regulatorias con poder de fijar, mediante mecanismos de precios, políticas prudentes de operación de los embalses en situaciones de sequía.
En la actualidad, la generación total de 160 gigavatios hora por día se hace en proporción mitad hidráulica y mitad térmica.
En la semana del 7 al 14 de febrero, el volumen de los embalses era del 52%, un 17% de holgura en relación con un escenario de sequía o un 30% con respecto a una situación normal, que no es el caso actual. El aporte de agua a las represas está en el 59% de los promedios históricos. De seguir operando el sistema maximizando la generación térmica, es casi nula la posibilidad de un racionamiento por efecto de la sequía durante los meses electorales. Y de no prolongarse el fenómeno del Niño más allá del primer semestre de 2010, la probabilidad de racionar este año es baja o nula.
Lo que sí falló fue la capacidad de transporte de gas natural. Esto obligó a racionamientos en la industria y en el transporte que usa gas natural vehicular (G.N.V.). La industria se vio obligada a recurrir a combustibles más costosos. Hoy el problema está solucionado y pone de presente la necesidad de una coordinación de inversiones mediante planificación de la oferta y sistemas de precios que reconozcan las inversiones en capacidad de reserva de transporte de gas, como ocurre en el sistema eléctrico.
No se conocen estadísticas sobre el impacto del racionamiento del G.N.V. Uno de los programas más exitosos de los últimos 30 años y en particular de los 15 más recientes, ha sido la sustitución de gasolina por G.N.V. Se ha reducido el consumo de gasolina y se han liberado hidrocarburos para exportación. También permitió aplazar inversiones en refinación. Adicionalmente el gas natural, cuando la combustión es total, emite menos anhídrido carbónico por unidad de potencia que el emitido por la gasolina. Adicionalmente los contaminantes como azufre y metales pesados presentes en el gas natural son muy inferiores a los presentes en los combustibles líquidos. El número de vehículos convertidos a G.N.V. en abril de 2009 era de 284.000 unidades. Es de esperarse que, en caso de ocurrir nuevos racionamientos de gas, no se golpee este sector. No es un gran consumidor, pero sus beneficios son importantes. Las medidas restrictivas ponen en riesgo el desarrollo futuro del exitoso programa del G.N.V.
*Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano