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Almendras

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Para fortuna de quienes intervinieron en el mayor descalabro financiero en la historia del país, Reficar, la opinión se orienta a escudriñar el escándalo de las almendras compradas por la Presidencia de la República como regalo a visitantes ilustres.

El costo unitario es de $32.000 y el total de $15 millones. Como comparación, asumiendo un sobrecosto de Reficar de US$4.000 millones, se podrían comprar 412 millones de cajas de almendras, 30 cajas para cada hogar colombiano.

El expresidente de Ecopetrol, I. Yanovich, informó que durante su administración el presupuesto de expansión de la refinería era de US$850 millones. J.E. Cock objetaba la participación de Ecopetrol en ese proyecto pues, en sus palabras: “no puede tener prioridad alguna dentro de la destinación de recursos públicos una inversión de más de US$800 millones. Solo beneficia a un pesado pero poco bullicioso grupo económico. Si el proyecto es bueno y a alguien beneficia, pues que lo haga ese alguien”. La refinería ha costado diez veces más que los anteriores estimativos.

No es aceptable la tesis de algunos altos funcionarios, en el sentido de que, como la refinería es de alta tecnología y está funcionando adecuadamente (¿?), criticarla puede demeritar esa inversión. De acuerdo con esto, si una entidad pública compra unas oficinas por $15.000 millones, adecuadas y confortables, pero el valor comercial es de $7.000 millones, criticarla no sería correcto.

El diseño societario que se hizo para la ejecución de Reficar ha permitido que los responsables de su realización digan que no sabían lo que estaba pasando. Ecopetrol es el responsable completo de la obra, financió la totalidad de la inversión directamente y a través de subsidiarias, 100 % de su propiedad, garantiza la totalidad de los créditos tomados por Reficar y a través de otra subsidiaria también 100 % de su propiedad, otorgó créditos a la refinería. Para Ecopetrol, la ampliación de la refinería era el “Proyecto” que consumió buena parte de los recursos de inversión. Ecopetrol asumió todo el riesgo, no puede alegarse que allí no se tomaron las decisiones. La maraña societaria hacía que los sobrecostos se reflejaran en mayor valor de la inversión, pero no se analizó la reducción de la rentabilidad, y las provisiones por las garantías de crédito no se mostraban en Ecopetrol, sino en las subsidiarias. Más que para ejecutar un proyecto, parecía que se constituyó en un sistema para gastar recursos públicos. La Contraloría muestra cómo algunos contratos se adicionaban múltiples veces.

Por ejemplo, el de los andamios se adicionó en 25 ocasiones y el valor pagado fue de $327.810’225.631. El alquiler de los andamios equivale a 4 1/2 veces el costo del mayor viaducto construido en Colombia, localizado entre Garzón y El Agrado, de longitud de 1,7 km. Con algo de humor, se dice a ese costo podría construirse la escalera de Jacob, que según la Biblia llegaba hasta el cielo.

Un ejemplo más para mostrar la ligereza con que se gastaba es el siguiente: en el 2009 se compra una planta de hidrógeno y como la cuantía es inferior a US$5 millones, no aparece la autorización de la junta de Reficar. Como la planta no se necesitaba en el 2011, se autoriza venderla pagando una comisión mínima del 10 % del valor de compra.

El expresidente de Reficar, a la pregunta de si frente a otras refinerías del mundo Reficar ha sido la más costosa, responde: “Pudo haber sido más barata”.

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