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Coincidencia

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Este 23 de abril se conmemora el cuarto centenario del fallecimiento de los dos más grandes escritores de Occidente: Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

En realidad, esta coincidencia no existe, no murieron el mismo día. Cervantes muere en España el 23 de abril de 1616, de acuerdo con el calendario gregoriano, y Shakespeare el tres de mayo del mismo año, pero en Inglaterra murió el 23 de abril, fecha del calendario juliano vigente en la isla.

Afortunadamente, hoy todos los países emplean para sus relaciones con el resto del mundo el mismo calendario, el gregoriano. Por razones históricas, usan para conmemoraciones rituales su propio calendario. La revolución bolchevique triunfa el 25 de octubre de 1917, día en que Lenin hace capitular las tropas del gobierno en Petrogrado; en otros países este hecho histórico ocurrió el 7 de noviembre de 1917. Por eso se dice que la revolución de octubre ocurrió en noviembre.

La explicación es la siguiente. En el año 1582, buena parte de Europa continental ligada en alguna forma a Roma adoptó el calendario gregoriano, el que se emplea actualmente. Inglaterra en el año de la muerte de Shakespeare usaba el calendario juliano, lo mismo que Rusia en 1917.

Algunas culturas de Oriente Medio empleaban un calendario de 365 días, 12 meses de 30 días y 5 días de fiestas. Pero el período de rotación de la Tierra alrededor del Sol no es de 365 días, por lo cual se va acumulando un error. El año solar es de 365,242189… días. El calendario juliano consideraba un período de 365,25, es decir, 365 días y seis horas; el ajuste de las seis horas se logra añadiendo un día cada cuatro años: el año bisiesto. Estos años son divisibles por cuatro; por ejemplo, 2016÷4=504. Pero el período real es de 365 días, cinco horas, 48 minutos 45,10 segundos. Por lo cual en el calendario juliano cada año se iba acumulando un desfase de 11 minutos 14,90 segundos, que en el año 1582 equivalía a diez días con relación a la fecha del equinoccio de primavera del año 325. La inicial corrección se hace simplemente “desapareciendo” diez días al cambiar del calendario juliano al gregoriano. Así, el 23 de abril del año en que Inglaterra adopta el calendario gregoriano se ajusta al tres de mayo.

La corrección que hace el calendario gregoriano al juliano consiste en que no son años bisiestos los años múltiplos de 100 que no sean divisibles por 400. Así, el año 2000 fue bisiesto, pero no lo fue el 1900 y el 2100 no lo será. El calendario gregoriano ajusta la duración del año a 365,2425 días, una diferencia de 26 segundos por año. Precisión excelente, obtenida cuando los astrónomos no contaban ni con un telescopio manual.

Esta diferencia acumula un desfase de un día cada 3.300 años. No hay afán para hacer la corrección. Por múltiples efectos astronómicos, por ejemplo, el sistema solar no es sólo Sol-Tierra, sino Sol, Tierra, Luna y otros planetas, el efecto de la gravedad de éstos cambia ligeramente la duración del año solar. Además debe considerarse el minúsculo efecto relativístico. Si dentro de 2.000 años se requiere un ajuste, es fácil decretar un año bisiesto adicional.

Estos desfases explican por qué la Navidad, triunfo de la luz sobre la oscuridad, se conmemora en la noche del 24 de diciembre y no la del 21, la noche más larga, a partir de esa noche y hasta el solsticio de verano (21 de junio) la duración de la luz solar empieza a aumentar.

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