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LAS TEORÍAS CONSPIRATIVAS DEL tenor “El hombre no llegó a la luna; fue un montaje del director de cine Stanley Kubrick”, “Los atentados del 11 de septiembre fueron ejecutados por las fuerzas de seguridad israelí”, “ Obama no es ciudadano americano”, o más prosaicas como “La cerveza de marca…. tumba el palo y da dolor de cabeza” o “La gaseosa C tiene un compuesto que genera impotencia” son falsas.
Se calificó de conspirativo negar el ataque del Golfo de Tonkín, la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, la explosión por “terroristas” de Maine; fueron ciertas, pero las mentiras sirvieron de pretexto a EE.UU para atacar a Vietnam del Norte, a Irak y para declararle la guerra a España. Puede esbozarse la siguiente teoría conspirativa: Existen en realidad dos organizaciones que emplean el acrónimo Farc; ambas están entremezcladas. La primera son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que se denominará en esta teoría Farc 1; la otra es el Frente Alvarista de Refundación del Centro, Farc 2. Las Farc 1 tiene graves contradicciones entre discurso político y su accionar militar. Es difícil entender cómo apoyan a los sectores más débiles atacando con cilindros de gas a poblaciones vulnerables; igualmente, cómo concilian el secuestro con la ética marxista, o cómo explicar los bloqueos a las regiones más necesitadas como ayuda al campesino; o pensar que sembrar minas quiebrapatas es una acción revolucionaria. En honor a la verdad, este accionar se ha reducido desde el inicio de las negociaciones en La Habana y con la tregua unilateral declarada por las Farc 1. Por su parte, las Farc 2 han logrado éxitos significativos: es bien conocido y reconocido el apoyo que brindaron en la primera y segunda elección de Álvaro Uribe. Cuando la imagen de Uribe desciende, las Farc 2 ejecuta alguna acción demencial, que le sube puntos al expresidente; basta recordar el ataque nocturno a los soldados de Buenos Aires. Cuando los procesos de paz con las Farc 1 muestran avances significativos, las Farc 2 actúan para que el Gobierno suspenda las negociaciones con las Farc 1. En el Caguán, con las Farc 1 era posible un acuerdo: de los 12 puntos que presentaban, la mayor parte no implicaba un cambio de modelo político económico. El principal objetivo de Tirofijo era que se reconociera que un grupo de campesinos fue atacado injustamente. Existía un punto complicado, la elección popular de los magistrados por los jueces; hay que recordar que el PC tenía en ese entonces participación significativa en Asonal Judicial. Cuando la realidad fiscal del país muestra la urgencia de reorientar el gasto público asignado a la guerra reduciéndolo a sus “justas proporciones”, las Farc 2 actúan con ataques a las personas y las infraestructuras, y muy rápidamente la opinión y el Gobierno aceptan que no es adecuado una reorientación del gasto militar. Con alguna razón se afirma que las Farc son la principal excusa para el aumento del gasto militar; en realidad deben referirse a las Farc 2. La propuesta de convocar una Constituyente que puede permitir la reelección indefinida con el pretexto de refrendar acuerdos de paz debe provenir de las Farc 2. La falta de sensibilidad política de las Farc está concentrada en las Farc 2. Las Farc 1 deben comprender que la forma de realizar algunos puntos de su programa político es acelerando las negociaciones y desligándose de las Farc 2.