Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Estimativos de la ONU muestran aumentos significativos en las hectáreas sembradas de coca en Colombia.
Al finalizar el año 2015, los cultivos llegaban a 100.000 hectáreas, duplicando los del año 2013. Ante las voces que claman por reiniciar con mayor intensidad la erradicación con glifosato es bueno hacer las siguientes consideraciones.
La fumigación fue suspendida en octubre de 2015, por lo cual no puede atribuirse a esta decisión el aumento del área sembrada.
En los países andinos el área total sembrada es constante y aproximadamente entre 150.000 y 180.000 hectáreas, y la reducción en un país se compensa por aumentos en los otros. En los años pasados Perú desplazó a Colombia como primer productor de hoja de coca; hoy la mayor área sembrada está en nuestro país.
La superficie sembrada corresponde a la necesaria para abastecer el consumo de cocaína en el mundo, en particular en los Estados Unidos, país que demanda 450 toneladas/año. La producción atiende los requerimientos de los drogadictos de todo el mundo, que se estiman en 600 t/año, como hay decomisos entre 150 y 200 t/año, estas toneladas se tienen en cuenta. Es posible que parte de los decomisos sean programados para evitar un exceso de oferta y una caída en los precios. El consumo de cocaína ha estado sensiblemente estable en EE. UU. en los últimos años. La drogadicción no ha disminuido, sino que el mercado ofrece variedad de alternativas: éxtasis, anfetaminas. Para los países andinos es preferible que las nuevas drogas sustituyan la cocaína para ahorrarse los inmensos costos sociales, ambientales, violencia y corrupción que trae el mercado ilícito de los alcaloides. Conocedores afirman que no es posible la sustitución completa, de la cocaína por las drogas sintéticas, ¡pues estas no tienen los mismos efectos que aquella en los consumidores de mayor edad!
Dos factores pueden explicar el aumento de las siembras en Colombia: la devaluación del peso en el 2015 aumentó la rentabilidad del productor y el incremento en el consumo norteamericano. El exembajador de los Estados Unidos en Colombia, Brownfield, declaró que en su país había detectado un aumento del consumo de cocaína.
La fumigación con glifosato no disminuye el área total de siembra de hoja de coca, solamente desplaza el cultivo. Los costos que asume un país que opta por este método son enormes: afecta la salud de sus habitantes, contamina las fuentes de agua, incentiva la deforestación —pues el productor va desplazando el cultivo—, y afecta las relaciones con los países vecinos, para los cuales es prioritaria la salubridad de sus ciudadanos. Adicionalmente es un proceso tremendamente ineficiente: para erradicar una hectárea se fumigan entre 15 y 20 hectáreas. En áreas en las cuales el Estado no hace presencia, las únicas relaciones del ciudadano con la autoridad son las avionetas esparciendo un veneno sobre sus familias y cultivos.
Políticas de sustitución no represivas han dado resultados. Por ejemplo en Bolivia, en el período 2006-2015, el 80% del área erradicada anualmente, de 11.000 hectáreas, se ha logrado con procesos comunitarios, solo el 20% es erradicación forzada.
La nueva política anunciada por el Gobierno Nacional, de priorizar las acciones contra el tráfico de cocaína en la destrucción de los laboratorios, puede ser más eficaz y con menos daños colaterales.