Publicidad

Inequidad

José Fernando Isaza
03 de diciembre de 2014 – 11:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La brecha en calidad de la educación básica entre los colegios públicos y privados, medida por las pruebas Saber 11, permite concluir que la educación, lejos de cumplir una función de movilidad socioeconómica, está contribuyendo en la consolidación de las élites.

Las pruebas Saber 11 tienen sesgos y distan de ser completamente apropiadas, pero son un buen predictor del éxito académico. En esta columna, la referencia a calidad se refiere a la medida por Saber 11.

Para evaluar la política pública educativa debe analizarse, con preferencia, el desempeño de los colegios oficiales. Los resultados obtenidos por los colegios privados no son consecuencia de la buena o mala administración local o nacional.

Analizando las pruebas de los colegios de calendario A (los de calendario B son casi en su totalidad privados), se observan los siguientes resultados, deducidos de la revista Dinero:

De los 600 primeros puestos, entre los 12.659 colegios, sólo 34 son oficiales. El colegio público mejor clasificado ocupa el puesto 86 y está en Villavicencio.

El esfuerzo educativo realizado por las alcaldías de Bogotá y Medellín no se refleja aún en la calidad académica de los colegios públicos. Los 20 mejores colegios en Bogotá son privados; lo mismo ocurre en Medellín. En Cali, entre los 20 mejores hay ocho públicos; en Ibagué, siete; en Bucaramanga, tres, y en Barranquilla, dos. En Pasto, las políticas educativas han generado mejor equidad: hay 12 colegios oficiales entre los 20 mejores y el más alto resultado lo logra un colegio público. Cuando se analizan en conjunto los colegios públicos y privados, Bogotá queda en el 10º lugar, superada por Sogamoso, Tunja y Bucaramanga. Medellín ocupa el lugar 26, por debajo de Pereira, Buga, Neiva e Ibagué.

Cuando se tienen en cuenta los colegios privados, Bogotá y sus municipios vecinos presentan buenos resultados. De los 50 primeros puestos de calendario A, 19 están en Bogotá y nueve en Medellín. La mayoría de los colegios privados que se ubican en las primeras posiciones ofrecen programas pedagógicos comparables con los países desarrollados; sus costos, como es natural, también lo son. Los pagos semestrales en muchos casos superan dos veces el valor de la matrícula en una universidad privada de buena calidad. Por la elevada concentración del ingreso en Colombia, no son muchas las familias que pueden asumir los valores de las matrículas, bonos, pensiones, etc.; para la mayoría, las opciones son colegios privados de regular calidad o públicos, que muestran resultados, por decir lo menos, preocupantes.

Ante los pobres resultados de la mayoría de los colegios públicos, era de esperarse una respuesta de Fecode, en el sentido de aumentar el compromiso para que la educación de los menos favorecidos sea una eficaz herramienta de integración y movilidad social. Pero no ocurrió así: al mismo tiempo que se empiezan a conocer los resultados, Fecode, en un comunicado, rechaza las evaluaciones y, lo que es más preocupante, afirma que los docentes no deben ser evaluados por éstas ni por la deserción. En sus palabras: “La diferencia de fondo con el Gobierno es que el criterio ‘praxis pedagógica’ involucra la Evaluación de Desempeño y el criterio de ‘resultados institucionales’ contempla los resultados en las Pruebas Saber y la retención estudiantil, los cuales no deben ser criterios para el ascenso de los maestros y maestras”.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido