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Los Ig Nobel 2013

José Fernando Isaza
18 de septiembre de 2013 – 06:32 p. m.

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El pasado 12 de septiembre, en la Universidad de Harvard, tuvo lugar la ceremonia de proclamación y entrega de los Ignominiosos Premios Nobel.

Como en el pasado, la puesta en escena fue precedida por tres Nobel de verdad: Paul Krugman, de Economía; Orhan Pamuk, de Literatura, y Wolfgang Ketterle, de Física. Marc Abraham, el gestor de este proyecto para reír y pensar, publica la revista AIR, Annals of Improbable Research, donde se describen con los trabajos de los postulados y galardonados. La información de 2013 es del comunicado de prensa.

El de la paz fue otorgado al presidente de Bielorrusia, A. Lukashenko, quien no asistió, por convertir en delito aplaudir en público; compartió el premio con el jefe de Policía que arrestó a un hombre armado y lo acusó de aplaudir, violando la ley. Un buen candidato hubiera sido nuestro guerrerista ministro de Defensa, por contribuir a la paz social presentando una ley que impide las movilizaciones.

Marie Dacke recibió dos distinciones: la de biología y la de astronomía. Dirigió la investigación que responde a la pregunta “¿cómo se orientan los cucarrones estercoleros?”. Con experimentos, uno de ellos realizado en el planetario, responde que la Vía Láctea es el mecanismo de orientación. Hubo dificultad al recibir la distinción: Dacke tenía las manos ocupadas con bolas cuyo color hacía pensar en la materia prima de su investigación.

Con toda justicia el Ig Nobel de medicina fue otorgado a M. Uchiyama. Su investigación versa sobre el efecto de la música de ópera en los ratones trasplantados de corazón. Para su sorpresa encontró que la tasa de supervivencia aumentaba cuando en recuperación se los sometía a oír ópera. No se sabe el tipo de ópera; debe ser diferente el efecto del El anillo de los nibelungos que de Las bodas de Fígaro.

Para subsanar la injusticia de no haber otorgado en su oportunidad el Ig Nobel de fisiología a B. Crandall, le otorgaron el de arqueología. Su investigación la realizó hace 20 años y, como es usual, utilizó a estudiantes como conejillos de laboratorio: les hacía comer musarañas hervidas para estudiar en sus heces el efecto de la digestión humana sobre el esqueleto de pequeños mamíferos. Al recibir el premio quiso tragarse viva una musaraña; el público gritó: “¡No a la violencia!”.

El premio en física fue para A. Miretti, por utilizar las ecuaciones de Glasheen y McMahom, que relacionan masa, velocidad y gravedad, para concluir que en la Luna el hombre podría caminar sobre un lago. En la Luna no hay lagos.

En urología fueron varios los candidatos para el premio en salud pública. El triunfador fue K. Bhanganadana, por su trabajo Manejo quirúrgico de la epidemia de amputación del pene en Siam. Un buen coequipero hubiera sido el presidente Maduro por su invocación a Jesucristo para multiplicar los penes. Otros postulados describen los procedimientos para arreglar el estrangulamiento del pene con objetos inusuales: anillos de compromiso o balineras.

Se han presentado estudios interesantes como ¿El cuadro de Los girasoles de Van Gogh atrae a las abejas? o Eficacia de la Coca-Cola como espermicida. Los futuros cocineros agradecerán al Ig Nobel de química S. Imai por haber descubierto la enzima que hace lagrimear cuando se corta la cebolla.

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