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EN ESTE AÑO EL PREMIO LO COMpartieron dos japoneses, Kobayashi y Masukawa, y un norteamericano de ascendencia japonesa, Nambu.
Se premiaron por sus aportes al “modelo estándar” del universo, en particular, comprender cómo la ruptura espontánea de la simetría permitió desencadenar el inicio del universo. Lo anterior, que puede parecer un galimatías, busca responder las preguntas básicas de la física, la metafísica y la religión. ¿Por qué existe el mundo? ¿Cómo fue el proceso de creación?
La mayoría de los cosmólogos plantean que hay un inicio del tiempo y el espacio, que no hay un antes. En ese instante las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza, la gravedad, la electromagnética, la débil y la fuerte, estaban unidas formando un vacío. Este vacío de cero energía y cero masa era el resultante de energías negativa, la gravedad, y de positivas, las otras tres. Esa simetría se rompe dando origen a la gran explosión que inicia el universo. ¿Qué causó esa ruptura? Para los físicos, una fluctuación cuántica; para los teólogos cristianos, un acto de un demiurgo, el principio creador y ordenador del universo. Esta explicación puede contradecir los principios escolásticos que afirman que la creación se hizo de la nada, pero la física considera que esa “nada” contenía al menos cuatro generadores de energía, y corresponde al concepto del vacío.
Es interesante mencionar que la física distingue entre la “nada” y el vacío, este último es un espacio donde se crean y aniquilan partículas y en donde aparecen y desaparecen múltiples formas de energía.
Otra contribución de los laureados al Nobel es responder ¿por qué existe el universo con galaxias, soles y planetas? En el momento de la creación, por razones de simetría, se producen tantas partículas como antipartículas. Estas últimas sólo difieren de las partículas en el signo de la carga eléctrica. Por lo tanto, al interactuar se destruye su masa y se convierte en radiación electromagnética (fotones) y el resultado sería un universo sin materia lleno de radiación. Por supuesto que esto no es así. Por alguna razón, la materia predominó sobre la antimateria. Se rompió espontáneamente esa simetría. El trabajo de los físicos mencionados contribuyó a encontrar procesos en los cuales se rompe la simetría. En el instante del Big Bang, la simetría de carga eléctrica que implica el mismo número de materia y antimateria y la de paridad, que equivale a la igualdad de una partícula y de su imagen en un espejo, se rompen dando origen a un pequeño exceso de materia sobre la antimateria, permitiendo la evolución de un “caldo de fotones” a un universo estructurado. No deja de ser interesante mencionar que la tradición judeo-cristiana plantea que lo primero que se crea es la luz (fotones). “Dijo Dios ¡Que exista la luz! y la luz existió” (Biblia del Peregrino); luego crea el agua y el resto del cosmos.
En la mitología hinduista también está presente la ruptura de la simetría como acto creador: la danza del dios Shiva estructura el espacio y rompe su homogeneidad, se inicia un proceso de creación y destrucción. Si bien muchos físicos consideran que explicaciones metafísicas a la ruptura de la simetría no son objeto de su oficio, es casi imposible no preguntarse si hay una línea sutil entre la ciencia y la metafísica, o al contrario, hay una barrera infranqueable.
* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano.