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Cuando se buscan modelos de políticas adecuadas en salud, educación o infraestructura, generalmente se mira a los países nórdicos, a la OECD o a los tigres asiáticos.
Pero puede seguirse el consejo de las azafatas cuando empieza el carreteo del avión: “la salida más cercana puede estar detrás de usted”. Miremos los resultados en el Ecuador.
El desarrollo vial es extraordinario, la costa y la sierra están unidas por vías de doble calzada o cuatro carriles y en los sitios en donde sólo hay dos calzadas se observan grandes movimientos de tierra para tener al menos cuatro. La vía Panamericana tiene doble calzada en casi todo el trayecto. Los 30 km que separan el moderno aeropuerto de Quito se recorren en menor tiempo que el que se gasta para llegar de la calle 116 a El Dorado. Al tiempo que se inauguró la terminal, se concluyó la autopista; hay un corto cuello de botella, pero se trabaja aceleradamente para romperlo.
Quito, que tiene una topografía mucho más complicada que la de Bogotá, dispone de un sistema de autopistas urbanas y amplias avenidas, y los túneles no son una obra exótica. El sistema de transporte masivo —trolleys y amplias terminales— funciona integrado con los buses alimentadores. La fama de ser una ciudad “sucia” es cosa del pasado; las autoridades municipales recogen la basura y permanentemente se limpian los lugares públicos.
Ecuador no es un país rico. El PIB por habitante medido en dólares corrientes, US$4.760 (2012), es sólo el 59% del colombiano; si se ajusta por capacidad de compra, el PIB por habitante alcanza US$8.854, el 75% del colombiano.
La distribución del ingreso es mucho más equitativa que la colombiana: el índice Gini del Ecuador es 0,493 y el nuestro 0,559; somos, después de Haití, el país más inequitativo de América Latina. Brasil tiene hoy un indicador de concentración del ingreso mejor que el nuestro. El gasto en infraestructura en el Ecuador no se realizó a costa de descuidar los sectores sociales. El índice de desarrollo humano (IDH) en 2012 alcanzó en la vecina república 0,719 (el valor máximo es 1); en Colombia fue inferior a 0,714, a pesar de ser una economía más rica.
En el período 1990-2012, Ecuador muestra avances significativos en los indicadores sociales que conforman el IDH: en educación pasa de 0,601 a 0,679 y en salud de 0,771 a 0,880. Un dato adicional: muchos de los medicamentos costosos de la misma empresa farmacéutica son entre 50 y 70% más baratos que en Colombia.
Ecuador aprovechó el alza de los precios del petróleo y de los minerales para renegociar los contratos, lo cual le mejoró la situación fiscal. Durante el boom de precios de los energéticos y minerales, países como Canadá y Australia también renegociaron la participación estatal en las rentas extraordinarias generadas por los aumentos de precios. Colombia no lo hizo y es el país latinoamericano con la menor proporción de participación del Estado en las rentas mineras.
Un problema de sostenibilidad es el déficit fiscal, que se acerca a los US$5.000 millones; una herramienta para enfrentarlo es manejar el subsidio de la gasolina, que tiene un valor de US$3.300 millones; la medida es bien impopular (revista Dinero).
Hay nubarrones. Correa está aspirando a otro período y está aumentando las tensiones con la prensa. ¿Para qué deteriorar su honroso puesto en la historia?