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Teorías de conspiración (II)

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LAS FARC REIVINDICARON EL ATENtado como carro bomba en Cali. Este hecho muestra la total falta de sensibilidad política y el desprecio por los derechos humanos.

A la vez refuerza la siguiente teoría de conspiración, extravagante y con poca probabilidad de ser cierta. “Si las Farc no existieran, habría que crearlas: son el mejor pretexto para la perpetuación en el poder del Presidente y para justificar la creciente militarización del país”.

La proliferación de teorías conspirativas es una respuesta a las frecuentes afirmaciones del Ejecutivo y los altos mandos militares. Teorías sobre las que, a los pocos días o a los muchos años, se comprueba que no correspondían a la verdad.

Algunos de los atentados y violaciones a los derechos humanos atribuidos a los grupos guerrilleros, que se producen durante negociaciones o acuerdos humanitarios, a la postre resultan no ser de su autoría. El caso más elocuente fue el del collar bomba. El Ejército afirmó que era un atentado de las Farc, luego se comprobó que era obra de delincuentes comunes.

La masacre en San José de Apartadó, comunidad de paz, fue atribuida a las Farc. Hoy hay medida de aseguramiento contra seis militares, que deben responder por este acto de terrorismo.

El asesinato fuera de combate, al grupo elite de la Policía en Jamundí, fue presentado como “fuego amigo”.Durante años se negó que hubiera habido desaparecidos en la recuperación del Palacio de Justicia. Hoy se sabe que desaparecieron guerrilleros, sospechosos, inocentes y magistrados auxiliares. Sin restarle méritos a la Operación Jaque, no es aceptable que el Gobierno niegue el hecho que se usaron distintivos de la Cruz Roja, y lo acepte solo cuando la evidencia lo obliga.

Se negó y luego se aceptó que hubo vuelos militares en la zonas acordada para la última liberación de secuestrados por las Farc. Este “error de buena fe” pudo frustrar la libertad de los secuestrados. Secuestro que viola las normas del Derecho Internacional Humanitario.

El 7 de octubre del 2008, el Presidente afirmó que los “jóvenes de Soacha reportados como desaparecidos habían muerto en combate”. Afortunadamente rectificó al día siguiente.

Durante la movilización indígena en octubre de 2008, la Policía negó el disparo de armas letales; la transmisión por televisión de la realidad, obligó a la rectificación.

En el 2006, el Presidente acusó a Rafael Pardo de tener una alianza con las Farc, luego rectificó. Como lo recuerda César Paredes, el Presidente acusó a periodistas de la BBC de tener conocimiento previo de un ataque de las Farc contra una base militar en el sur. La Casa de Nariño rectificó un día después.

En el año 2003, al amparo de una ley que luego fue declarada inexequible, 117 ciudadanos del pequeño municipio Quinchía fueron detenidos acusados de ser auxiliares de la guerrilla; entre ellos estaban los alcaldes electo y en ejercicio, concejales, un anciano ciego acusado de ser el jefe de explosivos. No se probó cargo pero pasaron varios meses en prisión.

Son muchos los casos de precipitud en acusar a quienes no lo son de autores de delitos. La credibilidad del gobierno se debilita y da origen a las teorías conspirativas. Si bien los guerrilleros y los delincuentes comunes recurren con frecuencia a la mentira, esto no autoriza a las autoridades a hacerlo. La diferencia entre la autoridad y la delincuencia deben ser sus métodos y la legitimidad de su acción.

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

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