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TAL VEZ NO TODOS, COMO LOS AHOrradores, verán reducido su ingreso; las viudas que viven de la renta fruto de una herencia, es posible que no celebren esta reducción. Como el mayor ahorro privado está en los fondos de pensiones es bueno mirar algunas implicaciones de largo plazo.
Un ejemplo teórico muestra que si una persona ahorra el 10% de su salario durante 30 años y lo invierte al 6% real anual (descontados los gastos de administración) podría disfrutar de una pensión del 70% de su sueldo promedio durante cerca de 20 años. Si la tasa de interés real es del 3% neto de comisiones, su pensión sólo sería del 32% de su sueldo. El diseño de los fondos de pensiones se realizó con tasas de interés real del orden del 6%.
Los trabajos de Reveiz, y otros, muestran que aun con tasas de rendimiento superiores a las actuales y con ahorros desde los 23 hasta los 62 años para quienes devenguen menos de 3 salarios mínimos, su pensión sólo llegaría a un salario mínimo suponiendo una inversión conservadora del portafolio.
Por supuesto, la ley determina que no habrá pensiones inferiores al mínimo. En estas circunstancias, para un trabajador que devengue entre 1 y 2,5 salarios mínimos es mejor afiliarse al Seguro Social.
En Japón, en donde las tasas de ahorro son cercanas a cero, los trabajadores deben ahorrar adicionalmente para garantizar un ingreso apropiado luego de su retiro.
De tiempo en tiempo se producen cataclismos fiscales por cuenta de generosos regímenes pensionales que no han acumulado las reservas para su pago. En Argentina la forma de pagar las pensiones fue generando hiperinflaciones que iban reduciendo su valor, con enormes costos sociales. Algunos países de Europa del Este enfrentan problemas y hay temor de incumplimiento de pagos, agravándose la crisis financiera mundial.
En Colombia se han realizado algunas reformas al régimen pensional para reducir el costo fiscal generado por las insuficientes reservas de las empresas públicas. Este hecho no contradice la recomendación dada atrás, las pensiones públicas se pagarán con recursos o con déficit. Por supuesto el ISS, en algunos casos, ha hecho “conejo” a los pensionados.
En el año 2008, el gasto público en pensiones como porcentaje del PIB llegó al 6,9%. Como comparación el gasto público en educación fue del 4,5%. El 57% del gasto público pensional fue asumido por aportes del Gobierno Central. Al Seguro Social se le destina la tercera parte, los otros se dirigen a los pensionados del Congreso, las altas cortes, las Fuerzas Militares y la Policía.
Es ilustrativo comparar la mesada pensional promedio. La del ISS es 1,6 salarios mínimos (SM); las del Congreso y las altas cortes 34,8 salarios mínimos. El personal civil de la Policía 2,6 SM, el militar 3,0 SM. Ecopetrol 6,1 SM, los ex trabajadores del ISS 5,7 SM y el Magisterio 2,7 SM.
Es preocupante para la salud fiscal comprobar que el pasivo pensional de la Fuerza Pública está desfinanciado.
Su valor corresponde al 35% del PIB y su crecimiento anual es del 1,7% del PIB. La situación puede ser aún más compleja, pues los que hoy están pensionados trabajaron cuando el número de efectivos de las FF.MM. era menos de la mitad del actual pie de fuerza.
Agradezco a Carlos Jaimes y Pedro Rojas, profesores de la UJTL por la información suministrada.
*Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano