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En medio de los avances positivos en materia de construir una educación de calidad y sabiendo que a pesar de los mismos aún hay mucho por recorrer, es necesario destacar que dichos avances junto con los que se logren de aquí a noviembre en el proceso de paz, serán fundamentales para el logro de mayores niveles de equidad.
Tal como se concluye de varios estudios recientes, es urgente seguir haciendo la tarea en materia de equidad en Colombia como camino necesario para poder avanzar en nuestro desarrollo y sostener esfuerzos como la reducción en los niveles de pobreza absoluta y relativa y el incremento significativo de la clase media.
Quizás el avance más importante en educación, es que ella hace parte fundamental de la agenda nacional, y distintos actores de la sociedad (empresarios, sindicatos, grupos de estudiantes, organizaciones sociales, padres de familia, entre otros) la han convertido en parte de su discurso central. Esfuerzos como los de empresarios por la educación, el movimiento ciudadano “Todos por la Educación“, o el interés de jóvenes universitarios como la MANE, entre otros, son vivos ejemplos de que hoy la educación de calidad, pertinente y para todos, hace parte sustancial de los grandes temas de nación.
Viendo el vaso medio lleno, en educación superior es justo destacar la dinámica de más de diez años en los procesos de acreditación de alta calidad. De igual forma sobresalen esfuerzos como el programa “De cero a siempre”, que es hoy reconocido en el mundo como un ejemplo en el que se ha recuperado el interés por lo que sucede en los momentos educativos de la primera infancia, que como se sabe son definitivos en el futuro de nuestros jóvenes. Algo similar podría decirse de lo que ya se proyecta en el plan de infraestructura educativa que contempla el programa PIPE II y que permitirá no solo subsanar de hoy al 2018 el 60% del déficit de aulas en el país, sino además avanzar en el programa de jornada única.
Sin embargo, es necesario destacar especialmente los esfuerzos que van en la dirección de garantizar equidad y oportunidades para todos en materia educativa, porque ese es justamente el camino para construir una sociedad distinta y en paz. No se trata solamente el acercarnos a un 50% de cobertura en educación superior por ejemplo, sino las oportunidades que se están construyendo para muchos a través del programa “Ser pilo paga” o las “Becas de excelencia en la docencia”. El primero, por ejemplo, es un programa que nos ha transformado en las universidades, al permitirnos talentos humanos sobresalientes, con muchas ganas por construir un sueño de vida, y ha permitido construir una sociedad abierta a la diversidad e incluyente, que entrega oportunidades a los mejores.
Dicho lo anterior y tal como lo reconoce la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE–, los avances de Colombia en materia de educación son meritorios, pero aún escasos.
Es precario que sólo el 18% de los pregrados sean acreditados, o que la educación técnica y tecnológica no tenga el prestigio y dignidad que se merece, en un país que reclama nuevas competencias profesionales y de formación. Algo similar podría predicarse de la urgencia de fortalecer mucho más la formación doctoral y de verdad acompañar los procesos de construcción de nuevo conocimiento y de innovación con recursos financieros adicionales.
Por todo lo anterior, el país necesita seguir avanzando en la actualización de los criterios y las condiciones para que las instituciones y los programas se desarrollen con niveles de calidad más exigentes y con proyecciones sólidas de internacionalización, así como en estrategias de financiamiento que promuevan aún más el acceso a la educación superior, una mejor remuneración al maestro con su debida evaluación, la formación de los profesores en niveles de maestría y doctorado, el fortalecimiento de los sistemas de ciencia, tecnología e innovación, la búsqueda de alianzas con el sector privado y de inversiones en infraestructura, en un contexto integral que permita cerrar la brecha de calidad y pertinencia de la educación terciaria, con el fin de responder a las necesidades de la sociedad, de los estudiantes y del mercado laboral.