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Aunque las motivaciones parecen ser distintas al paro agrario de 2013, todo apunta a que hacia finales de abril podríamos repetir lo sucedido con los campesinos, con el agravante de que nos encontramos en plena campaña electoral y que la negociación y sus resultados pueden ser más preocupantes por el futuro del país.
Los argumentos de los campesinos son que se les han incumplido los acuerdos anteriores, y en parte puede ser cierto, pero lo que parece existir detrás es una clara motivación política para presionar en el momento más “oportuno” y seguramente tener más poder de negociación política y económica.
En paralelo, el descontento parece provenir también del sector empresarial, por razones distintas. En este caso están las expresiones del presidente de la SAC, que ante la presión del Gobierno tuvieron que callarse. La preocupación del gremio es sobre el futuro en las conversaciones de paz respecto del tema agrícola. Y aquí cabe decir que por más de que forzosa o voluntariamente se hayan pedido disculpas por las expresiones públicas, es de buen recibo que los gremios libremente y con carácter expresen sus opiniones.
No podemos terminar en un sistema donde nadie pueda opinar por miedo a represalias tácitas o explícitas. Si verdaderamente queremos paz, es indispensable que la forma de llegar a ella no sea sólo basada en una apuesta de un gobierno, sino que sea verdaderamente la apuesta de un Estado. Lo que está en juego es demasiado grande para no permitir la expresión pública de dudas o preocupaciones, por antipáticas que parezcan.
En medio de este escenario de confrontación, se anuncia la conformación de una Misión Rural a la cabeza de la cual está José Antonio Ocampo. De esta Misión vale la pena resaltar la persona que la preside y las entidades que la apoyan (Cepal, el Crece y la Universidad del Rosario), y en el primer caso por cuanto ha sido una persona crítica del Gobierno y con quien en el gesto de entregarle esta responsabilidad se puede construir una propuesta incluyente de otras posiciones. Son destacables también los temas de la misión y en particular la preocupación por lo rural y su importancia en el desarrollo, la provisión de bienes públicos e institucionalidad para el campo, así como el compromiso para trabajar desde el campo el tema de la equidad y brechas sociales.
Particularmente destaco el tercer eje temático de la misión, en el que hay el propósito del desarrollo agropecuario sostenible y competitivo. Desde el punto de vista productivo, la gran debilidad del campo es su incapacidad para ser competitivo, dado un atraso: en rentabilidad (por exceso en los costos de insumos y distribución), en tecnología, en economías de escala, en posibilidades de financiamiento, entre otros asuntos. Mientras sigamos tratando de llevar el campo al modelo de los 50 o 60, en donde pretendemos que la microparcela sea la solución, sin evaluar soluciones a los costos de fertilizantes o distribución, sin inyectarle innovación, sin lograr estrategias rentables en el uso de la tierra y sin clarificar el desorden que existe respecto a la seguridad jurídica de la propiedad de la misma, será imposible tener un sector rural fortalecido. La sugerencia es que la Misión, si no lo hace desde el inicio como socio estratégico, incluya a los empresarios del sector para que ellos puedan opinar sobre temas de financiación, institucionalidad, modelos cooperativos, educación y entrenamiento, modelos de ‘clúster’ y muchos otros asuntos, que van más allá del tema social, jurídico o político del campo.
La segunda recomendación es que no termine siendo una Misión para dividir el sector entre pequeños productores o grandes productores, o en priorizar unos respecto de otros, sino para hacer del campo un medio de generación de riqueza que trabaje con unos y otros. Las políticas no son para ciertos actores del sistema, sino para la totalidad del mismo en beneficio del país.
Menos aún que termine siendo una misión experta en “generar documentos de sobrediagnóstico” que alimenten los anaqueles de los hacedores de política pública, sino que verdaderamente se construyan y ejecuten propuestas efectivas que hagan del campo una verdadera opción sostenible para el futuro del país.
JOSÉ MANUEL RESTREPO ABONDANO
jrestrep@gmail.com / @jrestrp