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Frontera ecuatoriana, también en problemas

José Manuel Restrepo
12 de septiembre de 2015 – 08:55 p. m.

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Las arbitrariedades, indignidades y abusos que se vienen sucediendo en la frontera de Venezuela con nuestros compatriotas, entre otras como resultado del desastre económico del denominado Socialismo del Siglo XXI, siguen en marcha.

Lo más preocupante es que aún con algún toque de diplomacia que las intente minimizar, los abusos continuarán o volverán disfrazados de alguna otra forma porque responden a una burda estrategia política que seguramente intenta o aplazar o utilizar un sentimiento nacionalista en Venezuela para manipular las elecciones que se avecinan. Tristemente, como suele suceder en estos casos, la población migrante y de frontera es la que finalmente sufre y enfrenta problemas humanitarios, sociales y económicos.

Pero si por un lado llueve, por el otro no escampa. La frontera con Ecuador se está convirtiendo en un caldo de cultivo de pobreza, que podría en cualquier momento reventar, y merece también atención cuidadosa.

En el caso de Ecuador, el denominado “milagro económico” del gobierno Correa parece desdibujarse año tras año, en lo que para muchos es una muestra más de que otra versión de dicho socialismo pasará a la historia como un nuevo fracaso. La realidad ecuatoriana de hoy es la de una nación sumida en una desaceleración en el crecimiento, déficit en cuenta corriente creciente, inflación en ascenso, pérdida dramática de competitividad y déficit fiscal alto. En defensa de Ecuador, podría uno decir que nada muy distinto al caso colombiano, sin embargo, la diferencia de fondo es que nuestros vecinos carecen de una política monetaria autónoma y no pueden devaluar (se estima, por ejemplo, que para equilibrar su economía Ecuador necesitaría por lo menos devaluar su moneda en un 36%). Al no contar con lo anterior, la única manera de defenderse de la caída internacional de los precios de una de sus grandes fuentes de ingresos (el petróleo) es recortar el gasto público en un 10% del PIB y bajar los salarios reales en un 25%, asuntos que simplemente arruinarían y pauperizarían la economía.

La preocupación por esta frontera y lo que pueda suceder más adelante, de persistir los bajos precios del petróleo, es que Ecuador acuda a estrategias como las que intentó implementar de medidas discriminatorias que gravan onerosamente las importaciones de Colombia y en las que fracasó por intervención de la CAN, pero que luego extendió a todos los socios comerciales (y que esperamos la OMC intervenga), o las que más recientemente ha propuesto de exacerbar el nacionalismo e invitar a no traer productos del lado de la frontera de Colombia.

La realidad es que el modelo ecuatoriano se sostuvo invirtiendo exitosamente en infraestructura, educación y salud, pero ahora descubrimos que se hizo hipotecando el país a otras naciones y sin una real generación de capacidad competitiva y productiva en el interior del país. La inseguridad jurídica, sumada a la restricción a las libertades básicas y más recientemente la intención de gravar exageradamente las herencias (entre 50 y 80%) y la denominada plusvalía, no sólo bloqueó el desarrollo empresarial y de generación productiva, sino además aglutinó a la población civil en contra del gobierno.

El riesgo para Colombia es que ahora, al darse la devaluación en nuestro país, que se convierte en un instrumento automático de los mercados cambiarios ante menor llegada de divisas por la caída del precio del petróleo, se incrementa el interés de los vecinos ecuatorianos por comprar de nuestro lado de la frontera y afecta a muchos sectores productivos del lado ecuatoriano.

Como sucede en Venezuela, la verdad es que los mercados son implacables con el mal manejo de una economía, y no sobra decir que la dolarización ecuatoriana les ayuda muy poco además. Se ha señalado que en solo uno de los seis cantones de la provincia de El Carchi, por ejemplo, se han cerrado casi el 40% de establecimientos comerciales. De igual forma, a nuestro país nos llegan más de medio millón de dólares diarios para compra de mercancías más baratas.

Estas realidades son suficiente motivo de alerta para ojalá trabajar conjuntamente con el gobierno ecuatoriano en una salida a esta misma crisis en nuestra frontera común y evitar que en una locura el presidente Correa siga caminos similares a los de Venezuela.

jrestrep@gmail.com / @jrestrp

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