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Salieron ya los resultados del informe de la Cepal más reciente para América Latina.
En ellos se confirma que a pesar de los buenos vientos que tuvo la región en materia económica hace algunos años, que permitieron que nuestras naciones crecieran por encima del promedio mundial y aun de los países más desarrollados, la realidad es que seguimos siendo la zona del mundo más desigual.
Dicho de otra manera, los millonarios recursos que llegaron por inversión extranjera, los aumentos proporcionales en la inversión interna respecto del PIB, las altas tasas de crecimiento en consumo y en gasto e inversión pública, así como en general los acertados manejos macroeconómicos y aun los generosos montos dedicados a la política social activa, no lograron que dicha riqueza llegara a todos por igual, para permitir sociedades significativamente más equitativas. Vale decir que es cierto que en los últimos quince años América Latina redujo la tasa de desempleo en casi un 20 %, bajó sus niveles de pobreza absoluta y relativa en proporciones muy altas (más del 35 %) y logró también casi duplicar el tamaño de su clase media, al punto que hoy una tercera parte de la población de la región se ubica en dicha categoría de ingresos económicos.
La Cepal anticipa que la reducción de la pobreza y aun la construcción de clase media desde el año 2012 en América Latina muestra cierto nivel de estancamiento. Lo anterior se suma a un nuevo escenario macroeconómico en el que hay un deterioro en las tasas de crecimiento, aumentos inquietantes de las expectativas de precios en varios países, problemas fiscales en otros y una política monetaria laxa que ya no tiene cómo sostenerse. La realidad es que hoy América Latina tiene 71 millones de personas que viven en la indigencia y 167 millones que sufren de pobreza.
Lo inquietante es que lo que viene a continuación para la región son vientos en contra y será necesario implementar una estrategia distinta. Los “ríos de leche y miel” de la atractiva canasta exportadora de bienes básicos de muchas naciones se han agotado y el nuevo escenario a enfrentar es mucho más complicado. Como lo decíamos también en esta columna, el riesgo es que es ya es muy difícil un retroceso en los beneficios sociales que hoy detenta esa nueva clase media y de hacerlo aparecerán eventuales problemas sociales de protesta legítima de esa nueva clase emergente, que es más deliberante. Una complicación económica sumada a una social puede agravar el escenario de la región rápidamente y devolvernos a estos desastrosos populismos que atraen a corto plazo y destruyen al largo.
El camino no es multiplicar más el gasto público en política social de beneficios, sino generar una política social y macroeconómica sostenible e incluyente y eso significa desarrollo productivo con empleo estable. Como dice Olga Lucía Acosta, de la Cepal, ya no debe importarnos tanto una política social de cuántos entran a ella (cuántos beneficiados con vivienda gratuita o salud o similares), sino cuántos salen realmente de la pobreza.
Y para lograr empleo de calidad, se necesita primero desarrollo empresarial activo (creación o atracción real de nuevas empresas), pero además, como lo recomienda Enrique Iglesias, expresidente del BID, más y mejor educación y más y mejor capacitación para elevar la productividad. De paso una recomendación más, que es atender con prontitud el serio problema fiscal de algunas naciones.
Y este camino final es el que necesita recorrer Colombia (que aunque sigue siendo la niña mimada de la región, enfrenta eventuales riesgos) en momentos en que el margen fiscal es nulo para muchas de las políticas sociales que deberíamos emprender. Necesitamos motivar el crecimiento y la productividad y en simultánea generar mayor educación de calidad y una mejor educación terciaria. De no hacerlo, sufriremos como el resto de América Latina los años que vienen con bajísimas tasas de crecimiento, eventuales procesos inflacionarios, déficit fiscal desbordado y nuevos problemas sociales, porque entre otras, la pobreza volverá a crecer y la inequidad aumentará. Aún podemos actuar más rápidamente, en especial en empleo de calidad y más empresas.
jrestrep@gmail.com / @jrestrp