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Lo que nos dejó el Foro Económico Mundial

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Se lució la ciudad de Medellín con la organización del Foro Económico Mundial para Latinoamérica. Le demostró al mundo por qué es la ciudad más innovadora del planeta y un ejemplo de empresarialidad, pujanza y trabajo. Fue sin duda también esta una reunión muy especial, pues congregó a los líderes públicos, privados y sociales más importantes de la región para discutir cómo construir una América Latina en la que se logre un verdadero crecimiento inclusivo, y en la que descubramos fuentes alternativas de crecimiento a una zona que históricamente ha vivido de los bienes básicos y que sostuvo altas tasas de crecimiento del sector primario, en algunos casos bien administradas y en otros no.

De la reunión se destacan algunas conclusiones generales, que si bien son ya conocidas, ponen de presente el desastre del populismo en América Latina y su impacto perverso en las economías. Por eso no es extraño el llamado a una administración macroeconómica coherente, sensata y racional. Me gusta también la apuesta a fortalecer las alianzas públicas y privadas, o a ver cómo el crecimiento requiere el concurso de distintos actores de la sociedad. Para no ir muy lejos, si queremos avanzar en ciencia e innovación necesitamos multiplicar la inversión en ello (en factores de cuatro o más), pero además lograr el concurso del sector privado.

Me sorprende positivamente también el llamado a estos países a acabar consistentemente con la corrupción y a enfrentar con fuerza y compromiso la reducción de la inequidad. No podemos seguir siendo una región que crece para unos pocos y mucho, sino una región en la que a todo el mundo le quede claro el valor y la importancia de la generación de riqueza, porque ella significa oportunidades para todos. Y me gusta más que estos dos compromisos no quedan sólo como de los dirigentes políticos, sino también de los empresarios. Como ejemplo, la corrupción se ataca no sólo desde la perspectiva del que recibe, sino desde el que paga y allí aun hay pecados en lo privado.

Pero para mí el debate más novedoso es el que, retomando las reflexiones del fundador del WEF en el mundo sobre la cuarta revolución industrial, señala cómo para un país como Colombia deben darse apuestas de largo plazo en tecnología digital dirigidas a que todo tipo de población independiente de su nivel económico pueda mejorar su bienestar. Es decir, el desarrollo de soluciones a la medida de las necesidades de toda la sociedad a bajo costo en movilidad, hotelería, servicios bancarios y financieros, etc. Lo anterior supone un esfuerzo gigante en construcción cultural, educación y regulación en este mundo de lo digital y la conectividad, asuntos algunos de los cuales donde la realidad de hoy es bastante precaria. Basta simplemente mencionar los pocos y lentos avances en la regulación al tema Uber, que todos los días demuestra ser una solución ideal de servicio para muchos y que dado su aporte merecería tener claro el camino a operar sin tanta complicación.

Ahora la bola queda en Argentina, que en 2017 tiene el compromiso de dar un paso adelante en esta dinámica de crecimiento sostenido y sostenible de América Latina. Llega además en el momento en el que hay un ánimo refrescante en esa nación con el gobierno de Mauricio Macri, que ha sabido sacar a su país del desastre que fueron capaces de armar o desarmar los Kirchner.

DE POSTRE: dados los extraordinarios avances del proceso de paz, que nos hacen recuperar la esperanza en lo que viene para el país, es bueno insistir en que no les hace bien al proceso las afirmaciones en las que se genera un eventual temor en la sociedad en caso de que no se firmen los acuerdos. Una sugerencia de comunicación efectiva es que para un tema tan importante para el país, siempre es más conveniente el uso de argumentos positivos como el nuevo escenario de reconciliación y perdón que podamos construir o los eventuales crecimientos adicionales en el PIB, antes que acudir a argumentos negativos. Parte de la construcción de paz es usar narrativas distintas que generen confianza por un bien superior como la paz.


jrestrep@gmail.com / @jrestrp

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