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Por una Colombia bella

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Hace un poco más de un año el sector empresarial colombiano, junto con actores de la sociedad civil, iniciaron una campaña mediática en la construcción de un ambiente de paz en el país bajo el sugestivo título “Soy Capaz”. El gesto utilizado como mensaje de la campaña consistía en quitarse los zapatos propios y ponerse los de otros, siendo estos últimos los de un guerrillero reinsertado, un desplazado o, en general, víctimas del conflicto en Colombia. Y el propósito final era aprender a superar las diferencias, a tolerar, a perdonar y reconciliarse, a convivir con el distinto, a entenderlo en su diferencia.

Hace menos de un mes invitamos a un grupo de universitarios, algunos de ellos defendiendo el Sí y otros defendiendo el No en el plebiscito de hoy, a que pusieran de presente sus argumentos y pudiesen ilustrarse mejor sobre el contenido de los acuerdos de paz. Lo sui generis del ejercicio es que, a diferencia de lo normal, en nuestro caso los defensores del Sí tenían que argumentar en defensa del No, y los del No debían hacerlo defendiendo el Sí.

Al escucharlos aquel día con mucha atención, descubrí un mensaje que bien le llega a este país a partir de mañana, 3 de octubre. Superado el calor de la campaña, debemos ser capaces de encontrarnos como nación en lo que viene de hoy en adelante, y la única forma de lograrlo es tener la capacidad de ponernos en los zapatos del otro para entender la bondad de sus argumentos y el sentimiento vivido. Lo que no puede pasar es que a partir de mañana sigamos en medio de un país polarizado y dividido, cuyas heridas de diferencia sean detonantes de nuevos tipos de violencias. Aquel ejercicio me enseño además que ese camino arranca en las familias y en la educación, donde debemos ser capaces de reunirnos en o a pesar de la diferencia. Esto no es nada distinto de lo que significa ser universidad, que es justamente enseñar a ser libres intelectualmente y así poder construir unidad en medio de la diversidad, y es aquí donde podemos pasar de las orillas del puente a reunirnos en la mitad del mismo.

Como lo señalé hace algunos días, la construcción de paz, que arranca hoy mismo, es una cima de mayores proporciones a la que habremos de alcanzar hoy. Llegar a este nuevo pico implica un esfuerzo en el que tendremos que caminar todos juntos para superar adversidades, entender y enfrentar desafíos y diseñar creativamente respuestas a nuestros problemas de corrupción, ausencia ética, pobreza, inequidad, olvido regional, falta de competitividad, deterioro institucional, ausencia de justicia, entre otros.

Para algunos, lo que se inicia ahora puede generar temores, mucho más luego de ser derrotados en las urnas, pero, como lo señala Roberto Benigni, premio óscar por su actuación en la película La vida es bella, “empezar un nuevo camino asusta, pero a cada paso que damos nos damos cuenta de cuán peligroso era quedarnos parados”. La única manera de enfrentar los temores es actuar como una gran nación en la que cada uno ponga su granito de arena en la recuperación de confianza y en la construcción de políticas públicas, y serán gestos de grandeza del ganador si desde mañana aquel que pierda en el plebiscito es invitado a construir colectivamente ese proyecto de nuevo país. Desde mañana, las diferencias debiesen quedar en el olvido, y lo que debe existir, en expresión de dicha grandeza, es una invitación a construir un país en el que quepan todos, incluso aquellos que fueron mis contradictores.

Yo sólo aspiro a que el primer gesto de mañana como construcción de un país verdaderamente en paz, en lugar de ahondar en las diferencias o hurgar en la herida del derrotado, sean símbolos de tolerancia intentando ponerse en los zapatos del otro, iniciando así una pedagogía de nueva convivencia.

Hoy será un nuevo gran día en la historia del país, pero mañana será el nuevo gran día, y para que la vida sea bella en Colombia necesitamos oír de nuevo al Libertador cuando dijo: “La unidad lo hace todo, y por lo mismo, debemos conservar ese precioso principio”.

jrestrep@gmail.com / @jrestrp

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