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¿Reshoring Colombia para fortalecer la industria?

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Dos firmas internacionales, Executive Development Associates y Decision Strategies International, entregaron recientemente las conclusiones de sendos estudios sobre los líderes empresariales en el mundo entero.

En dichos estudios sobresale que las empresas tienen enormes dificultades para anticiparse a los cambios del mercado y a las nuevas condiciones del entorno empresarial. La segunda firma concluye por ejemplo que el 85% de los empresarios encuestados en 500 compañías del mundo, no vieron los ajustes que se presentaron en los mercados de sus productos y algunas de ellas enfrentaron posteriores crisis.

Desde el punto de política pública, en materia económica parece que algo similar sucediera. Un ejemplo de lo anterior ha sido la evolución de la industria colombiana, en la que sin concluir sobre si ha o no habido un proceso de desindustrialización, es evidente que algo grande y estructuralmente complicado está sucediendo. Para no ir muy lejos, a pesar de todos los esfuerzos de política coyuntural de incentivo al sector, su crecimiento sigue siendo muy decepcionante.

En el último dato disponible por parte del DANE, la caída de la producción industrial fue del 3,9% con un 70% de sub actividades industriales de la totalidad del sector, que tienen cifras en rojo. Ni siquiera el aumento en la tasa de cambio ha animado el crecimiento de sectores que uno podría esperar se deben ver favorecidos. Pero lo preocupante no es la foto, sino la película que viene de atrás, en la que la industria persistentemente ha tenido cifras negativas en su producción y ventas, y se nota en las últimas décadas una caída en la participación en la producción nacional del sector industrial. De representar la industria un 25% en el PIB colombiano de 1980, hoy se acerca al 10%. Y vistos estos datos nuestra capacidad de reacción parece también estratégicamente tímida para enfrentar este nuevo escenario.

Vistas estas dos realidades, es refrescante constatar modelos como el que ha adoptado México, en el que actores de política pública, organizaciones civiles y empresarios, han realizado un esfuerzo conjunto bajo el título “Reshoring México 2014”. Dicen ellos que el crecimiento industrial debe verse no sólo en el presente o el pasado, sino que es indispensable pensar a futuro y aprovechar las eventuales ventajas competitivas latinoamericanas en costos de salarios o similares. El argumento proveniente del Boston Consulting Group es que China viene rápidamente perdiendo competitividad, que sumada a una eventual crisis, genera una oportunidad del orden de 120.000 millones de dólares de producción industrial para ser relocalizadas en naciones como México o similares en nuestro continente.

Viendo esta oportunidad, dicha nación lleva ya dos años preparando su política pública y liderazgo empresarial mediante la alineación de políticas competitivas, la relocalización de actores empresariales hacia zonas cercanas a los puertos, el mejoramiento de la infraestructura de apoyo al sistema productivo, la reducción de costos y el diseño de sistemas tributarios que motivan más desarrollo empresarial y la construcción de cadenas de valor productivas. Para este fin, han definido un indicador regional de atracción para este proceso de reshoring que compara a sus estados en función de variables como capacidad de parques industriales, seguridad, disponibilidad de servicios, competitividad, y perspectivas de desarrollo productivo. A manera de ejemplo, ellos identificaron que las regiones claves son Chihuahua, Nuevo León y Baja California.

Me surgen dos inquietudes. La primera es cuánta parte de la torta de ese “reshoring” somos capaces de atraer en nuestro país, y si verdaderamente nosotros en Colombia nos hemos venido preparando en el nivel de empresa y en el de política pública para atraer dichos recursos, o si por el contrario seguimos patinando en el diseño de una política industrial que aún no es una política compartida entre Gobierno, gremios y empresas.

Una tercera pregunta es si aún somos capaces de pensar con esa dimensión estratégica y muy rápidamente diseñar una propuesta que nos permita quedarnos por lo menos con un 15% de dichos recursos, que para nuestro país representaría reemplazar casi lo mismo que vale el sector de hidrocarburos en nuestro PIB, y por ende diseñar una estrategia que nos permita enfrentar este nuevo escenario de precios, bajo de bienes básicos.

jrestrep@gmail.com /@jrestrp

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