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Soy capaz del progreso y la equidad

José Manuel Restrepo
06 de septiembre de 2014 – 10:00 p. m.

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A mediados de este año se le entregó al país un estudio de la Universidad de los Andes y de Vanderbilt University bajo el título “Actitudes democráticas y opiniones sobre el proceso de paz”, que posiblemente corresponde a la investigación más detallada, actualizada y precisa sobre el conflicto en Colombia, con cubrimiento en más de 150 municipios y más de 3.000 personas encuestadas.

Se convierte este estudio en un anticipo de lo que podría pasar si hoy tuviésemos los colombianos que refrendar los acuerdos logrados en el proceso de paz en el referendo que se nos ha anunciado podría ocurrir.

De dicho estudio sobresale el terrible deterioro en confianza, comparando los datos similares desde el año 2004, en el sistema judicial, en los partidos políticos, en el Congreso de la República y aun en el Gobierno Nacional. Lo mismo sucede en la Policía y en las Fuerzas Armadas. Ni siquiera pasan con 6,0 los medios de comunicación. Lo anterior es más grave cuando se trata de aquellas que se consideran zonas de conflicto del país. Posiblemente la única institución que tiene nota aprobatoria en la encuesta es la Iglesia católica, de aquellas incluidas en la muestra.

La segunda conclusión es un respaldo al proceso de paz actual, pero incredulidad respecto a los resultados y velocidad en el logro del mismo. También los colombianos claman por un proceso donde no haya impunidad y exista castigo (más del 60% apoya lo anterior) aun para los guerrilleros rasos, e incluso a pesar de que reconozcan (verdad) o reparen sus crímenes. Finalmente, más de un 70% de los colombianos no quieren ver a los exguerrilleros participando en política, independiente de su nivel en la organización de las Farc.

En positivo y de cierre, los colombianos sí están dispuestos al perdón y la reconciliación con los desmovilizados de las Farc, en el entendido que no participen en política y que haya justicia en el proceso. Incluso es destacable que los que viven en zonas de conflicto son aún más generosos con este perdón.

Lo anterior ratifica que para lograr la verdadera paz y que ella dé pie, a través de acuerdos a un posconflicto, es primero indispensable garantizar justicia y no impunidad, y evitar a toda costa la participación en política de antiguos actores armados. Pero más importante, que este proceso requiere el concurso de un actor más representativo de credibilidad en el país. Las experiencias exitosas de paz en el mundo demuestran que siempre existió un actor paradigmático de la paz. Para no ir muy lejos, Nelson Mandela en Sudáfrica. Pues bien, en Colombia no existe este personaje.

Por eso vale la pena invitar en esta semana a que con el liderazgo del sector empresarial privado en Colombia, expresemos públicamente de qué “somos capaces”. En el curso del próximo mes sucederán eventos en el país que demostrarán que sí es posible ser capaces de la paz, a través de pequeños o grandes gestos. Y lo que cada uno de nosotros debe hacer es replicar ese mismo mensaje desde sus propias actuaciones.

Desde este mes los colombianos debemos entender que la paz no es ni puede ser una estrategia política o electoral, ni un motivo de discordia de partidos, sino un derecho universal que no nos pueden arrebatar.

Las universidades, por ejemplo, motivarán en sus estudiantes actos simbólicos de paz y serán capaces de darse la mano y de vivir su experiencia universitaria en otras instituciones, aún consideradas como competencia. Serán capaces de intercambiar alumnos, de compartir profesores, de realizar sus clases en otros lugares, de darse la mano de la reconciliación.

Desde mañana lunes los colombianos a una voz, y liderados por el sector privado, expresaremos públicamente nuestra intención de construir paz en nuestras familias, en nuestros trabajos, en nuestras propias actuaciones mayores o menores, para poner nuestro granito de arena en construir una nación más justa, más tolerante, más democrática y donde eliminemos la pobreza y construyamos equidad. Únicos caminos para una Colombia con mayor crecimiento y desarrollo.
Yo, y muchos más seguramente, “somos capaces” de lograr equidad y progreso.

*JOSÉ MANUEL RESTREPO ABONDANO
jrestrep@gmail.com / @jrestrp

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