Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En nuestro sistema de salud es difícil aceptar que vendiendo la cama se solucionan los problemas de infidelidad. La corrupción que viene desde Saludcoop, pasando por Cafesalud y ahora Medimás, ha venido dejando en cada transacción un hueco mayor, que pretenden que paguemos con nuestros impuestos mediante una borrosa Ley de Punto Final.
El atractivo del servicio público de salud es el negocio que representa disponer de $47 billones anuales de recursos públicos y sobre los cuales las diferentes EPS ordenan a quién entregarse mediante contratación directa sin que medie licitación o meritocracia alguna. De lo anterior Medimás EPS controla $4,2 billones, destinándolos en su mayoría a clínicas, hospitales y otras prestadoras de servicios de salud en las cuales tiene control económico, capturando este billonario flujo de caja para su propio interés particular y no para el interés público al que se compromete.
Según la Ley 1438 de 2011, no pueden destinar mas del 10 % de estos dineros a gastos administrativos y su lucro, pero las fugas están en entregar los dineros a quienes prestan el servicio, así lo presten con negligencia y perjudicando a los usuarios. Ni hablar de las demoras en el pago al personal médico y logístico que resultan damnificados, sin control eficiente de la Superintendencia de Salud, como lo ha denunciado en repetidas ocasiones la Contraloría General de la República.
Buscando apropiarse de este billonario flujo de caja está un tal Adnan Zalam, quien mediante la cuestionada sociedad DBMS pretende pagar $1,17 billones por Medimás EPS y otros activos. Dineros que, de ser ciertos, no cubrirían la suma de las pérdidas acumuladas, que superan $500.000 millones, pasivos con proveedores por $1,3 billones, una deuda insoluta con Cafesalud por $600.000 millones y una reserva técnica por casi $1 billón.
El señor Adnan Zalam informa experiencia en el negocio de turismo de salud, poco relevante y sin ningún aporte para un sistema en dificultades como el colombiano, en el que la experiencia en aseguramiento y la inyección de nuevos recursos es imprescindible.
Ni las cuentas del negocio ni los antecedentes del comprador pasan una mínima exigencia que garantice la continuidad del servicio fundamental a la salud de los usuarios y respeto por los derechos de los trabajadores y proveedores. Se repite la triste historia.
@jrobertoacosta1; jrobertoacostaopinion@gmail.com